Cerveza trapense, elixir de los monjes
Solo 14 monasterios tienen el permiso de elaborar la bebida / Foto vía: MundoCerveza.com

La cerveza ha formado parte de la historia de la humanidad desde la antigüedad y ha estado relacionada por siglos a organizaciones religiosas. La denominada Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (OCSO, por sus siglas en latín), se ha dedicado por años a la elaboración de la famosa cerveza trapense.

Conocidos también como la Orden de la Trapa, tiene sus orígenes en 1664 cuando fuera fundada en Normandía, Francia. Desde su génesis, los monjes de los diferentes monasterios y abadías se han dedicado a la preparación de una diferente gama de productos, entre los cuales la espumosa bebida tiene una fama especial.

La cerveza trapense ha sido un elemento infaltable en la vida de los miembros de esta orden católica, quienes la han preparado desde fines de 1600. Por siglos, en las inmediaciones de los recintos en donde viven estos frailes, se han gestado litros y litros para consumo interno e incluso para comercializar en las localidades.

Aliada de los monjes

Cerveza trapense, elixir de los monjes
Los miembros de la OCSO participan en todo el proceso y cuentan con equipos de calidad / Foto vía: BeerConnoisseur.com

Hoy en día, existen más de 170 monasterios de la OCSO en todo el mundo, de los cuales solo 14 tiene el permiso especial para elaborar la auténtica birra de esta organización. Para resguardarse de imitaciones y falsificaciones fue creada, en 1997, la Asociación Internacional Trapense (ITA, por sus siglas en inglés), entidad encargada de resguardar la autenticidad de los productos hechos por los religiosos.

La ITA otorga la posibilidad de colocar el sello “Authentic Trappist Product” a los alimentos o bebidas que cumplen con los lineamientos de la asociación. Es descrita como una especie de Denominación de Origen, ideada para resguardar los productos hechos bajo su tutela. Entre los criterios que exige la ITA figuran:

  • El producto debe producirse dentro de los muros o en las proximidades de la abadía.
  • El producto debe ser producido por o bajo la supervisión de la comunidad monástica y la operación debe estar subordinada al monasterio y su cultura monástica.
  • Los ingresos serán usados para el sustento de los monjes y para el mantenimiento del monasterio. Lo que sobre debe destinarse a obras sociales.

A pesar de que en las abadías se elaboran insumos como quesos, vinos, panes, miel, chocolate y aceite de oliva, la cerveza trapense es el de mayor repercusión y el más apreciado por las personas externas a la orden católica. Según refieren distintas fuentes, su popularidad aumentó en la segunda mitad del siglo XX, luego de la II Guerra Mundial.

La fama de la cerveza trapense

Los monjes trapenses y su lucha por la calidad de su cerveza
La Rochefort Trappist es una de las cervezas trapenses / Foto vía: Trappist.be

“Catorce abadías, que son miembros de la Asociación Internacional de Trapistas, elaboran y venden su propia cerveza. Todas las cervecerías están equipadas con instalaciones de elaboración de alta calidad, que garantizan la excelencia de la cerveza trapense”, cita la ITA. De los productores, seis se ubican en Bélgica, dos en Países Bajos y el resto se divide entre Francia, Italia, España, Estados Unidos, Inglaterra y Austria.

Los monjes de la OCSO elaboran distintos tipos de cervezas, caracterizándose por ser, en su mayoría, turbias y de alta fermentación. Sin embargo, los estilos más comunes son el Dubbel, término acuñado en los monasterios durante el siglo XIX, y la Tripel, cuyos nombres refieren a la cantidad de malta empleada y la densidad de la bebida.

La Dubbel es una bebida oscura, de color ámbar rojizo. En boca es muy maltosa, con notas complejas en las que se perciben frutos secos, clavo de olor y bajo sabor a lúpulo. Tiene un amargor considerable.

Por otro lado, la Tripel es una versión un poco más fuerte que la anterior. Es sumamente aromática, notas especiadas, de malta y amargor notable. Su nivel de alcohol es mayor.

Además, tienen otras como la Patersbier, que se puede traducir como “cerveza para los padres”. Es igual a la Dubbel pero de menor graduación alcohólica y fuerza. Es usada en eventos dentro del monasterio y pocas veces se ofrece a visitantes.

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