Baguette

Los habitantes de una nación pueden tener muchos motivos para sentirse plenamente orgullosos de ella. Su historia y tradiciones, sus lugares y paisajes, su gente e, incluso, su gastronomía. En algunos países la comida pasa a ser una embajadora más de su cultura ante el mundo. Tal es el caso de Francia, donde las artes culinarias poseen gran importancia para la sociedad. Una de las preparaciones galas que ha trascendido fronteras hasta conquistar el orbe es el famoso pan baguette. En búsqueda de su resguardo, panaderos locales solicitarán a la Unesco su exaltación a patrimonio inmaterial de la humanidad.

Una cuestión de tradición

Dominique Anract
Dominique Anract, presidente de la Confederación Nacional de Panadería y Pastelería de Francia.

La iniciativa surgió a raíz de la preocupación de los maestros panaderos, quienes aseguran que deben respetarse y mantenerse los métodos tradicionales de elaboración del producto. El líder de la propuesta es el presidente de la Confederación Nacional de Panadería y Pastelería, Dominique Anract, quien solicitó una reunión con el jefe de Estado francés, Emmanuel Macron.

“Una baguette es el símbolo de Francia, como la Torre Eiffel. Quiero luchar por el patrimonio mundial para proteger la calidad de la barra de pan tradicional”, fueron las palabras de Anract. Además, acotó que la producción industrial de los comercios está empañando la imagen del pan: “Cuando veo el creciente dominio de los supermercados y tiendas de conveniencia francesas, en la venta de pan, me digo a mí mismo que debemos actuar”. Afirma que de ahí nace su deseo de presionar a las autoridades del organismo internacional.

Baguette

Por otro lado, Macron también apoyó la causa: “La baguette es envidiada en todo el mundo”. Alegó que el producto es “la vida cotidiana de los franceses, en la mañana, al mediodía y en la noche. No es una cuestión de creencias, todos lo tienen”.

Esta no sería la primera vez que la Unesco admita elementos gastronómicos en la lista. La cerveza belga y la pizza napolitana fueron declaradas en años recientes patrimonio inmaterial. “Conozco a nuestros panaderos. Vieron que los napolitanos lograron tener pizza como parte del patrimonio mundial. Así que dijeron: ¿Por qué no la baguette? Y tienen razón”, destacó el Presidente de Francia al respecto.

La verdadera baguette

Baguette

Pan que se caracteriza por su textura crujiente y su forma icónica de barra alargada. Su composición es sencilla, pues se elabora únicamente con harina, levadura, agua y sal.

Tan respetuosa ha sido la sociedad francesa de su preparación que incluso posee un decreto. En 1993 el gobierno reconoció la receta oficial en el “Baguette de tradition”, que obliga a los panaderos a cambiar el nombre del producto si añaden algún ingrediente distinto.

Según estadísticas de la Confederación de Panaderos Francesa, cada año se hornean aproximadamente 10 mil millones del popular pan. Esto representa un consumo de unos 320 cada segundo, siendo la media de consumo por persona de unos 120 gramos diarios.

Sin embargo, según sus informes la actividad panadera ha disminuido con el paso de los años. En la actualidad, existen alrededor de 32 mil reposteros, mucho menos que los 36 mil 500 de la década de los noventa. Otra razón de los entusiastas del horno y la harina por preservar la tradición.

“Será un proceso largo. Pero es un tema muy importante para nosotros y para la reputación de nuestro país”, dijo Anract.

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