Salvador Pla, el pastelero que endulza vidas

“Endulzar a los clientes”. Lo que parece un deseo casi quimérico, es una realidad en una pequeña calle del barrio de El Pla del Remei, muy cerca de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, en Valencia (España). La pastelería Mon Pla es, ahora, blanco de quienes se pasean por la zona, luego de que su dueño, Salvador Pla, recibiera el título de Pastelero Mundial 2018, en agosto.

En el establecimiento cada detalle está hecho o cuidado por Salvador, quien tiene más de 25 años dedicado al sector y regalando, como él dice, momentos mágicos a todo el que pide un pastel o una tarta.

El mejor pastelero del mundo

Salvador Pla en la cocina de su pastelería / Foto cortesía: Salvador Pla

La ilusión y la implicación en la elaboración de los productos son parte de la materia prima que lleva el sello Pla. Este quizás ha sido el secreto que llevó al maestro –quien ha sido denominado por la prensa local como “uno de los profesionales más completos de la pastelería valenciana”– a convertirse en el mejor pastelero del mundo, tras la votación del certamen de la Unión Internacional de Panadería y Pastelería (UIBC).

Logró así imponerse ante los representantes de Suecia, Alemania e Islandia, luego de que un jurado de nueve miembros de ochos países evaluara sus trabajos. Pla iba con el aval de la Confederación Española de Panadería, Pastelería, Bollería y Afines.

“Hace unos meses, cuando nos eligieron como único candidato Español en el certamen, ya era todo un reto para mí. Ahora tenemos que seguir en la misma línea y, si podemos, mejorarla”, afirma con sinceridad un hombre que dedica todo su día a las masas horneadas, los bombones y otros productos de paladar azucarado.

Endulzar e innovar

Bombones artesanales en Mon Pla, Valencia / Foto: Salvador Pla

Asume con claridad que tras tantos años de trayectoria, “adaptarse a los tiempos no ha sido fácil” pero sí una necesidad. “Nuestra empresa nació como pastelería y confitería en 1973. Hoy en día, fabricamos pan, bollería, salado, catering, pastelería, tartas y bombones. Hemos desarrollado una línea de productos muy funcionales y de consumo diario”.

El emplatado y los rellenos originales forman parte de las variaciones e innovaciones que hace volver a quien los disfruta. Con elegancia, un bizcocho de calabaza con naranja confitada o un fino mousse de naranja con interior de mandarina se pasean por las mesas. También se pueden encontrar dulces árabes que se sirven en cazuelas de cerámica y hasta un dulce que se ha hecho con la forma del logo del local, con chocolates y fresas.

Frente a más de 156 mil puntos de venta de panes y dulces en España –de acuerdo con la guía Sectorial de Panadería y Pastelería del INAEM (Instituto Aragonés de Empleo)– los productos de Pla se distinguen por una materia prima de altísima calidad, artesanía y alta tecnología.

El comensal llega a una pastelería moderna, que solo se logra con mucha pasión, para crear lo que él denomina “productos sorprendentes”. Entre estos incluye el nugatín con grué de cacao, el mousse de coco y el glaciado negro; o la clásica milhoja de mascarpone pero elaborada con mango.

Sabores ácidos y dulces se mezclan en los postres originales de Mon Pla / Foto cortesía: Salvador Pla

Su pastelería va más allá del local comercial, por eso afirma que los dulces tienen la capacidad de hacer de un momento algo memorable. “Cuando alguien te encarga algo personalizado (por ejemplo para una boda, inauguración o bautizo), sabes que lo último que va a recordar es tu tarta. Esto es mágico e intentamos estar a la altura. Cuando ves la cara de felicidad de los que prueban tus dulces o postres, esa es la mayor recompensa de nuestro trabajo”.

Ping pong

En Mon Pla también se pueden conseguir panes, bollería y hasta servicio de catering / Foto cortesía: Salvador Pla

Un ingrediente que no falta en tu mesa: El chocolate.

Un postre memorable: Las milhojas.

El sabor que te enamora: El ácido, del mango o de los frutos rojos.

Si no fueras pastelero, ¿qué serías?: Panadero.

Un placer culposo: Soy adicto al dulce.

La cocina de tu vida: La cocina tradicional de cuchara.

Un postre de tu infancia: El helado de fresa.

@Patifini

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