Paco Torreblanca
Torreblanca fue la imagen del programa, "Deja espacio par el postre", durante varios años / Foto vía: Youtube.com

Para Paco Torreblanca los pasteleros son los alquimistas de la cocina. “Todo está medido y pensado”, dice. Es el único maestro pastelero español en haber conseguido, hasta el momento, el premio al Mejor repostero del año en Europa. Su labor persiste en Alicante y traspasa fronteras.

Torreblanca es conocido por ser el creador de la tarta nupcial de los Príncipes de Asturias y popular por su aparición televisiva en el programa Deja sitio para el postre.

Al mediterráneo, afirma, nunca lo abandona. “Alicante es una tierra extraordinaria y su gastronomía ha tenido un auge extraordinario desde que empezó Rafael García Santos, y ahora está volviendo con creces con la cocina creativa de grandes chefs como Quique Dacosta”, señala desde las más reciente edición de Alicante Gastronómica, un evento que impulsa la comida local y en el que Torreblanca no ha dejado de participar con un pequeño pero portentoso stand.

Una repostería divertida

Contrapuntos dulces Torreblanca/ Foto: Madrid Fusión

Rodeado de azúcares y colores, el chef que también tiene tiendas en Petrer y Valencia, en España, reivindica la labor del pastelero en estos grandes eventos, que, a su juicio, siempre debe estar y participar.

“Debemos seguir potenciando nuestra comida, incluida la repostería, porque al final este tipo de eventos lo que hacen es crear riqueza y como alicantinos debemos apostar siempre por impulsar nuestra cocina y seguir dándole cada día más fuerza”, asevera con un chupachu o chupeta en la mano.

“Los pasteleros decimos que somos los alquimistas de la cocina, porque todo tiene que ser medido, pensado, no puedes cambiar una cantidad porque se desmorona todo, es un arte efímero al final”.

Pero, el que sea un arte efímero, no lo hace imprescindible. “No entiendo una comida sin un postre final”.

Menos azúcar y menos grasa

Milhojas de vainilla de Torreblanca / Foto: Paco Torreblanca

En su catálogo se pueden apreciar postres de gran calidad y gran estética visual como bizcochos San Marco o Sol del Levante, llenos de chocolates. O tartas que se pueden bañar con salsas como vainilla, frutos rojos, café, azafrán o chocolate.

Sobre esto, los colores y la diversidad de productos dice: “Como pastelero es imposible obviar lo local, por eso mantenemos los postres de nuestros pueblos pero también buscamos reinventar lo que teníamos en las pastelerías y hacemos postres más modernos, con más diseños, menos azúcar, menos grasa”.

Así se puede ver sobre los mostradores trufas con coñac, whisky o cava, bombones con 63 referencias distintas, o unas bolitas crujientes bañadas en chocolates: “caviar de chocolate” que simula el caviar de beluga.

Los postres perfectos

Mousse de chocolate / Foto: Paco Torreblanca

Asevera que no hay ni postre ni cena perfectos, pero el inicio y el final de la cena siempre deben ir de la mano. “No existe cena perfecta pero el postre va a depender de la comida que te ponga el chef. No entiendo una comida sin un postre final”.

Los cierto es que el chef que suele inspirarse en la naturaleza y el arte, recuerda con cariño su tarta de chocolate con azafrán y trozos de manzana asada a la miel, que inventó hace 25 años y que sigue estando en Pekín o Miami, donde sus estudiantes aprenden el oficio. “Chocolate, manzana cocida con vapores y azafrán, sigue siendo una cosa extraordinaria”, sentencia.

“Disfruto mucho los postres, y veo estos y me apetece, pero también me enorgullece enormemente que a la gente le guste más”, agrega frente al que pudiera ser el mejor panettone del mundo. Su versión de este tradicional pan navideño italiano es uno de los productos emblemáticos Torreblanca elaborado en distintos sabores con ingredientes naturales y sin conservantes.

A sus tutores ya no los ve como referentes sino como amigos. Es el caso del francés Jean Millet, a quien su padre conoció en la cárcel tras ser apresado por ser republicano en la Guerra Civil Española y con el que le enviaron a París a aprender pastelería cuando solo contaba con 12 años.

Por eso, cuando va a comer busca siempre lo conocido. “Cuando voy a comer como en la casa de mi amiga Susi, la de la finca, a casa de mi amigo Quique Dacosta, a comer las paellas de Paco Gandía y cuando voy a Valencia voy a ver a Ricard Camarena, que somos todos muy amigos y que disfrutamos juntos”, asegura el alicantino.

También ha sido reconocido con el premio al Mejor Pastelero de Postres de Restaurante de España y con el Gran Premio de la Academia de Gastronomía Española.

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@Patifini

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