Zoltan Nagy

La igualdad de género en el mundo del vino también es un tema álgido entre sumilleres. El crecimiento del liderazgo de las mujeres en todos los procesos relacionados con la elaboración de esta bebida espirituosa, hasta su venta y degustación, llevó al columnista Zoltan Nagy a escribir Reinas de copas, de la editorial Tolosa Wine Books.

El bestseller, publicado en 2017, es una guía para conocer a 50 mujeres expertas en el sector del vino, cada una en su área, que el originario de Rumania ha seleccionado personalmente para desarrollar retratos biográficos que son, a su vez, reflejo de la historia contemporánea del vino y de la feminidad que lo envuelve.

Más damas, más vinos

“El proyecto surge hace unos años, una vez que regreso de un viaje a China, adonde fui a aprender más sobre la vida y los vinos. El libro nace a partir de la necesidad de contar que las mujeres hacen un trabajo igual que el de los hombres, tanto de campo como de bodega, en este mundo tan apasionante”, dice Nagy desde Barcelona, donde está radicado en la actualidad.

El escritor, que colabora para el portal Vinetur, asegura que en el sector vinícola “aún mandan los hombres” y que con este proyecto pretende hacer un homenaje a quienes le “aportan un valor fundamental” a las vendimias, las maceraciones, los remontados y todo el proceso hasta llegar al marketing.

Aunque Nagy ha afirmado a The Gourmet Journal que podría haber unas 3000 mujeres trabajando en el sector en España, no existen cifras oficiales ni bases de datos que afirmen el número real. Lo que sí es cierto es que las damas españolas consideran el vino un elemento fundamental en las mesas de fiestas y celebraciones. La última Encuesta Nacional de Salud (2015) reveló que de los 11,8 millones de personas que beben cerveza al menos una vez al mes, 3,7 millones son mujeres, lo que es igual a 31,5%, y que, sin dudas, prefieren el vino a la cerveza. Pero sobre este tema solo hay disponibles datos relacionados con el consumo.

Un lugar para las nuevas generaciones

Ya decía el Quijote en el clásico de Miguel de Cervantes: “Nunca fuera caballero, de damas tan bien servido”, cuando las señoras le llenaban la copa en las tabernas por las que se detenía. Así las féminas se han visto en el papel de servirlo, más que de producirlo o disfrutarlo.

“Antiguamente, quienes trabajaban la viña y cuidaban la uva eran ellas”, explica Nagy a los medios. “Pero cada vez son más las que toman las riendas de grandes empresas y proyectos” vinícolas.

El entusiasta es positivo al hablar de la industria: “El mundo del vino es un sector bastante tradicional, pero en ningún momento se ha dejado de innovar, y las tecnologías de ahora facilitan que se pueda llegar a las nuevas generaciones de consumidores que también están variando sus gustos y su manera de comprar vinos. Con el cambio generacional veremos, espero, subida en el tesoro líquido, que es símbolo de la cultura española”.

Beber la historia

Para Nagy, “el vino es la única bebida que nos brinda la oportunidad de beber historia”. No lo dice al viento, se ha dado a la tarea de viajar por numerosos países para, especialmente, conocer los contextos donde nace el vino y a las personas que son testimonio de estas tradiciones.

Esto también lo plasma en sus redes sociales donde se proyecta como un romántico de etiquetas como Xarel•lo Vermell, Llopart Cava, Marco Abella, Montesquius, entre muchas otras, y de los libros que solo tengan relación con el vino. En las imágenes se le ve en viñedos o acompañado de sumilleres. Pero lo más importante para él siempre será el encuentro con cada botella, cuyo mejor ejemplar “no debe durar más de 10 minutos en la mesa, después del descorche”.

“Sobre todo, el vino es pasión, y hacer lo que te gusta con consideración ayudará a encontrarte a ti mismo”, indica.

Ping pong

Qué vino no falta en tu mesa: Cava.

Un vino que recuerdes de una cena memorable: L’ermita de Álvaro Palacios 1989, fue un regalo para mi cumpleaños de un amigo que es hermano.

Uno para enamorar: Cava Terrers, de Recadero.

Un placer culposo: El vino de Jerez.

El sabor de tu vida: La Garnacha.

Un platillo o bebida de la infancia: El vinagre.

 

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