De voluntad incansable, con ágiles manos mestizas de raíces italianas y criollas, una mente curiosa y hambrienta, este servidor de la cocina salpimienta la escena de los fogones venezolanos

Con más de 20 años de experiencia detrás de los fogones, expresa que sus inicios gastronómicos abordaron accidentalmente a los 8 años de edad. Entre risas y con una mirada anecdótica, contó como una famosa bolsa negra que en su interior tenía un vestido de novia de su madre, le cambiaría anárquicamente su dieta a base de ravioli y lengua en salsa a una sosa dieta a base de pollo a la plancha. De sus memorias extrae un recuerdo: su madre entró en una crisis cuando se probó su vestido de novia y no le quedó, capitana del barco y al mando en la cocina, optó por poner a dieta a la familia completa, con un libro que Angelo califica de “desgracia” llamado La Dieta Scardale. Ante semejante cambio -salivando por su suculento acostumbrado menú-, en conspiración con su abuela deciden hacer una especie de motín al establecer que él mismo prepararía su propia comida; este fue de los primeros incentivos que tuvo Campione en los quehaceres culinarios.

Aunque ya desde los 12 años hacía su propia pasta, no fue luego de graduarse como ingeniero en sistemas que empezara de nuevo a surgir esa necesidad por la cocina. Entre una de sus diversas experiencias, la más anecdótica que recuerda es estar en la cocina del crucero italiano Carla C durante seis meses, se sabe bien que en los asuntos del servicio a la mesa la dinámica de un barco es totalmente diferente a los de tierra firme, cada cual tiene lo suyo, y la de los barcos sin duda que deja valiosos conocimientos y buena formación. En su búsqueda por aprender la verdadera esencia que se maneja en las entrañas de un restaurante, y su naturalmente inquieto espíritu, adoptó una forma de aprendizaje nómada, que lo llevó a sumar en su haber más de treinta restaurantes en tres años.

Ocho años después de haber comenzado como cocinero empírico, en el año 2000 comienza a estudiar formalmente en la Academia de Artes Culinarias de Caracas. Con un curriculum bien condimentado, no se puede dejar de destacar sus funciones como Director de Finanzas de la Asociación de Chefs, Cocineros y Afines de Venezuela. Su travesía culinaria no queda allí, en 2014 formó parte del equipo de la creación de la moneda de chocolate más grande del mundo rompiendo el Record Guinness; con 874 kilos superando la marca de los italianos de 234 kilos. Para él fue muy emocionante participar en dicha actividad. Entre fallos eléctricos y desajustes de balanza, fue una experiencia “cuesta arriba y épica”. “Yo no veía este record desde la misma dimensión, pero sí me parecía comiquísimo como las personas de afuera se lo tomaban. Porque de repente el Guinnes te sobredimensiona, la gente te comienza a percibir de otra forma. A mí en lo personal no me impactó tanto en ese punto… A mí me emocionó mucho más fue el oro colectivo y que la Asociación haya podido colaborar en un proyecto como este”.

Capo Cucina: colegio gastronómico

Siempre con miras al futuro muy enfocado en el presente, la escuela de cocina Capo Cucina es uno de los lugares en donde desemboca la pasión de Angelo y su necesidad de comunicar y mejorar permanentemente. Es un lugar de estudio y práctica destinado a la instrucción de aficionados a la cocina y a los que desean capacitarse profesionalmente en áreas que abarcan desde técnicas básicas pasando por cocina por localidades, pastelería, planificación, repostería, fotografía de alimentos, montaje de platos. “Tratamos de generar cursos que como producto sean una solución a un problema doméstico o que sea una recurso a un tema de formación en corto tiempo”. También, enfocados en aquel público que está interesado en iniciar un proyecto, ofrecen herramientas para que en un periodo de cuatro módulos puedan aprender nociones claras para emprender un negocio de corte culinario con un aval de la Asociación de Chefs, Cocineros y Afines de Venezuela.

Aunque Caracas es la sede principal para acceder a los cursos, esta no ha sido una limitante para que ciudades como Valencia, Lecherías, Puerto Ordaz, Barquisimeto puedan aprovechar de esta experiencia. Cruzando fronteras, Medellín y Aruba han sido lugares donde Capo Cucina ha llegado a impartir sus cursos.

Angelo Campione camina al ritmo que paute la marcha, pero con un estricto régimen de planificación en mano, que indeteniblemente aumentará la calidad de la cosecha año tras año.

Texto: Shiulyn Martínez

@shiulyn

Foto: Robert Barry

@robertbarryphoto_kwizine

Comments

comments