Vasitos de chocolate

Kocholatte es una empresa artesanal chocolatera establecida en el año 2009. La compañía fue fundada por Raquel Abadí.

Raquel Abadí: emprendedora venezolana

Su nombre es Raquel Abadí y entró al mundo del chocolate por ensayo y error. Se licenció en psicopedagogía, sin embargo, debido a sus inclinaciones creativas y artísticas, decidió trabajar en el diseño y fabricación de vidrio fundido laminado. Esta labor, que ejerció durante 10 años, se tradujo en su actual perfeccionismo y amor por el arte. A pesar de todo el tiempo invertido, Raquel se percató de que ese trabajo no era su vocación y decidió aventurarse por nuevos caminos.

Desde pequeña, a Raquel le llamaba mucho la atención el mundo de la cocina. Ella afirma que aún tiene un libro de cocina de cuando tenía 8 años. Mientras trabajaba con vidrio fundido, en sus tiempos libres preparaba una receta de turrón que causaba furor entre sus amistades. Al abandonar el mundo del vidrio, se dio cuenta que tenía un gran potencial en lo que respectaba a la cocina. Específicamente, le gustaba mucho preparar dulces.

Los turrones de Raquel eran famosos. Sin embargo, ella asegura que su presentación no era buena, lo que contradecía su amor por el arte. Raquel empezó a hacer pruebas con nuevos dulces y utilizaba el chocolate como ingrediente secundario. Fue en ese entonces que aprendió a cocinar con chocolate. Al saborear el mundo de la chocolatería se sintió emocionada. Raquel encontró en el chocolate su mayor pasión. Decidió hacer experimentos y creaciones con chocolate y darlas a probar a sus amigos, que cada día se encantaban más con sus invenciones.

Raquel Abadi
Raquel Abadi

Sin embargo, fue después de tener un éxito rotundo al participar en una feria en el Centro Comercial San Ignacio que se afianzó su éxito. En ese momento decidió dedicarse a tiempo completo al chocolate. Los comensales pedían nuevos sabores, a lo que ella respondió con una variedad de creaciones. Así empezó Kocholatte.

Kocholatte y sus inicios

Al principio Raquel trabajaba desde su casa y se dedicaba únicamente a eventos medianos. Contaba con una ayudante, quien aún sigue trabajando con ella en la actualidad.  Gracias al espectacular diseño y delicioso sabor de sus chocolates, el “boca a boca” hizo lo suyo y así crecieron sostenidamente durante 4 años. En el año 2009 Kocholatte ya contaba con un taller y se había establecido como una compañía legalmente. En el año 2013 sus hijos, Arie y Kevin, se unen a Raquel en este proyecto y comienzan a trabajar con ella. Fueron ellos quienes modernizaron los métodos de trabajo de la compañía y le dieron un toque juvenil.

Mesas de Kocholatte
Mesas de Kocholatte

En este punto Kocholatte empezó a figurar en las redes sociales. También, crearon una página web que permitía a sus clientes realizar pedidos online. Kocholatte comenzó a tener presencia en una gran cantidad de eventos de renombre como ExpoBoda. Esto hizo que la compañía creciera y se posicionara en un nivel superior. Los pedidos aumentaron exponencialmente. Desde grandes eventos y matrimonios hasta pedidos corporativos y por internet, Kocholatte abarcaba cada vez una mayor porción del mercado. Sin embargo, Raquel afirma que el negocio permaneció (y aún permanece) plenamente artesanal. Hoy en día la empresa continúa siendo un negocio familiar. Quizás esta fue una de las claves de su éxito.

¿Por qué “Kocholatte”?

A Raquel le parecía esencial que el nombre de la compañía reflejara amor y ¿qué más amoroso que los niños? Ella escuchaba a los niños equivocarse y decir “cocholate” en vez de chocolate. De ahí proviene el nombre Kocholatte.

Kocholatte: pasión, arte y sabor

Actualmente Kocholatte participa en eventos de gran envergadura. Desde grandes matrimonios hasta primeras comuniones y Bar-Mitzbahs, una buena cantidad de las mesas de chocolates tienen la firma Kocholatte. Asimismo, se han aliado con agencias de festejos y wedding planners que han permitido la expansión de Kocholatte aún más. Han aparecido en numerosas revistas y entrevistas de radio y televisión. Ocean Drive, Estampas y Etiqueta son solo algunos de los que han recibido a Kocholatte.

Barras de crocante
Barras de crocante

Kocholatte cuenta con más de 80 sabores de chocolates. También, cuenta con varias líneas. Entre estas líneas están: crocantes, bombones, delicateses, vasos de chocolate, figuras 3D, trufas y curiosidades. Una de las más emblemáticas es la de los crocantes. Esta línea se basa en un ingrediente que se hace a base de caramelo y frutos secos. Dentro de esta línea se encuentran sus famosas tejas y mini barras. Estos crocantes son productos que no contienen ganache y son los únicos de su tipo en Venezuela. Todas sus líneas, menos las figuras y curiosidades, tienen un toque de crocante dentro para dar textura.

Figuras
Figuras

Aunque podemos estar familiarizados con lo que son bombones y trufas, en Kocholatte ofrecen líneas extravagantes que no suelen conseguirse en ningún otro lado. Su línea de curiosidades, por ejemplo, contiene cucharitas y tazas. También, su línea de figuras 3D cuenta con chocolates con formas que varían desde cámaras y corazones de chocolate hasta cepillos de dientes y cofres. Estos no llevan relleno sino puro chocolate y, además de ser deliciosos, sirven para adornar una mesa.

Una revolución artística en la chocolatería

Kocholatte es una compañía que ofrece una presentación y diseño que ninguna otra ofrece. El trabajo manual y detallado da resultados espectaculares en cuanto a sabor y diseño. Las compañías que compiten contra ellos suelen encargarse meramente de vender en grandes cantidades y generar dinero. Kocholatte, en cambio, hace honor a su carácter artesanal y decora a mano cada uno de sus chocolates. Aunque han crecido mucho en los últimos años, es una prioridad mantener lo artesanal en su negocio. Aquí radica la gran diferencia con respecto a la competencia. Sus chocolates son una obra de arte y la competencia no está dispuesta a dedicar este tiempo a cada pieza.

En Kocholatte personalizan los colores de los chocolates dependiendo de cada evento.  Ellos decoran los chocolates dependiendo de los requerimientos de sus clientes. Es por esto que sus chocolates no solo tienen un excelente sabor, sino un diseño especializado. Raquel afirma que esta pasión por el arte y la belleza proviene de su época trabajando con vidrio fundido. “En los eventos tiene que ser divino el sabor y espectacular su presentación ya que las personas comen con los ojos y con la boca” dice Abadí. Si no es visualmente provocativo, no está completo el chocolate.

El Kocholatte venezolano

En Kocholatte trabajan tanto con chocolate negro como con chocolate blanco. Las marcas de chocolate que usan son El Rey y La Colonia. Debido a que también manejan una línea llamada “Parve”, que surgió debido a pedidos de clientes semitas religiosos con limitaciones para el consumo de ciertos alimentos, utilizan chocolate St. Moritz también.

En Kocholatte Artesanal se utilizan únicamente ingredientes de la más alta calidad. Merey, almendras, mazapán, frutos secos, entre muchos otros. La mayoría de sus invenciones provienen de recetas familiares que fueron modificando. Mucha de su inspiración proviene de todo lo que Raquel vio que preparaban en su casa.

Trabajar con chocolate es delicado

El chocolate tiene que estar temperado. Tiene que ser llevado a cierta temperatura para que se disuelvan las moléculas de grasa. Luego hay que bajarlo de temperatura y finalmente mantenerlo entre 30 y 32 grados. En Kocholatte disponen de varias máquinas para temperar el chocolate. Luego de este proceso proceden a manipular el chocolate con moldes y agregar el resto de los ingredientes.

Con respecto al diseño y al arte de sus chocolates, es un proceso muy manual. Se decoran las bases, se recortan los chocolates y se pintan a mano. Es un trabajo realmente detallado.

Sus chocolates más famosos son: las barras de crocantes, el corazón de Nutella, la línea de mazapán. Sin embargo, tienen alrededor de 80 sabores y continúan creando nuevas combinaciones. Su inspiración proviene de sabores novedosos que prueba en sus viajes o en su día a día.

La movida chocolatera venezolana

El mercado ha sido amigable con los chocolateros venezolanos. “Cada cierto tiempo te enteras de nuevos chocolateros” asegura Abadí. Sin embargo, Raquel también afirma que “…los insumos en Venezuela si son un tema difícil, ya que el chocolate no es fácil de conseguir y cuando lo consigues es mucho más costoso que la última vez.”

Ella explica que el cacao de Venezuela es de los mejores del mundo y eso hace que sus chocolates sean de muy alto nivel internacionalmente. Es chocolate de gran calidad y esto abre las puertas a los chocolateros venezolanos.

Kocholatte mira hacia el horizonte

“Estoy muy abierta a todas las posibilidades” afirma Raquel Abadí. Le gustaría abrir una boutique en el futuro: una tienda de chocolates. También es una posibilidad acoplar nuevas recetas de otros tipos de dulces a su menú ya que su única experticia no son los chocolates. Le encantaría expandirse eventualmente al exterior, pero de forma organizada.

 

 

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