Asmiriam Roa
Fotografía Edgary Uzcátegui

La barista y maestra chocolatera venezolana Asmiriam Roa compartirá sus conocimientos en Kuala Lumpur, Malasia, a través del cargo de senior barista chocolatier que ocupará próximamente. No se imaginaba que por ser contactada en diciembre de 2017 por un headhunter desde París, Francia, cambiaría de rumbo: “Me llamó esta persona para que participara en un concurso con el propósito de trabajar para la marca Juan Valdez Café Asia. De los 15 que éramos al principio, quedaron 4 y, luego, la única seleccionada en ese momento fui yo”.

Juan Valdez es una marca de café colombiana de relevancia internacional que nació en 2002 y que reúne a más de 500.000 familias productoras. A través de la empresa Procafecol, desarrolla tiendas y franquicias corporativas en varios países.

Al hablar de su nuevo cargo, expresa que se trata de mayores responsabilidades: Como senior ayudaré a mejorar el servicio, a aplicar el manual de procedimiento y a crear postres en las tiendas de Malasia”.

Su excelente desempeño la hizo acreedora de tal designación, sobre la cual explica que primero será entrenada en Colombia, en haciendas y tiendas, y que después irá a Asia: “La expectativa es permanecer allá unos años, durante los cuales empezaré a desempeñar mi trabajo en las tiendas que ya están abiertas y a estructurar el resto del proyecto, que incluye la apertura de más establecimientos en la región”.

Agrega que se siente muy honrada por conocer tanto Colombia como Malasia y toda su cultura: “Aprender y enseñar allá será una increíble experiencia”.

Dos morenos en su vida

chocolate y café

La barista y chocolatera narra que creció con los deliciosos aromas del café y del chocolate. Por eso destaca que esos productos corren por sus venas, así como su amor por el país que la vio nacer: “Desde niña el café siempre ha estado en mi vida, ya que en el Táchira los niños lo toman tanto en las mañanas, con el desayuno; como en las tardes, con las meriendas. Además, allí los abuelos se involucran con sus nietos en dicha práctica”. En cuanto al cacao, señala que también ha sido parte de su cotidianidad, de ahí que resuma su interés en una frase: “Despierto con café y sueño con chocolate”.

En su terruño, de morenos y sabores, Asmiriam terminó su bachillerato y posteriormente hizo un viaje a París. Allí, su pasión por el chocolate la llevó a comprarse una gran cantidad de bombones Pierre Hermé, en diferentes presentaciones. Esta fascinación la indujo a indagar más sobre el tema y se enteró de que el chef pastelero de Francia utiliza cacao venezolano en sus preparaciones: “En ese momento decidí ser chocolatera, tenía 18 años. Sin embargo, mis padres me pidieron que estudiara primero una carrera convencional y estudié Derecho. Ellos decían que yo no sabía hacer ni un huevo frito y me preguntaban cómo quería ser chocolatera”.

De las leyes a las barras

Una vez que obtuvo su título de abogado en la Universidad Fermín Toro, se fue a España a estudiar Técnicas Avanzadas de Chocolatería y Pastelería Fina, en la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona. Comenzó a hacer bean to bar con máquinas de fabricación casera y entonces se inclinó más hacia el café.

“Adoro ambos frutos, y cuando estaba estudiando el máster de pastelería en el Gremio, en Barcelona, España, tuve la oportunidad de conocer a María Esther López Casares. Con ella inicie mi formación en café de especialidad, al regresar a Venezuela”, relata.

Cuenta que en 2013 le comentó a la coffee trainer de SCAE su amor por el café: “Conversamos sobre las similitudes de ambos mundos y el hecho de que muchos chocolateros están cada vez más en el barismo”.

Efecto Andinos

Café Asmiriam
Fotografía Edgary Uzcátegui

Asmiriam siguió avanzando en su carrera, desempeñándose en diversas áreas: “Hacía el café, manipulaba las máquinas y elaboraba los postres. Se trataba de un trabajo de repostería fina para acompañar el café”.

Luego de algunos años por distintos restaurantes de Venezuela y de otros países, materializó su sueño de tener un local. Así nació Andinos Bistró Café, en Mérida, un restaurante del cual es chef ejecutiva, chocolatera y cabeza de equipo. La acompañan su hermana, la sommelier Yolimel Roa; Pedro Mora, maestro de fogones; Andreína Rivera, jefa de producción de postres y Sue Liendo, barista principal.

“Este año cumplimos tres años y nos caracterizamos por el buen servicio de café, tanto aeropress, como máquina de espresso y prensa francesa. Nuestros postres son todos hechos por nosotros y los de chocolate son bean to bar de nosotros”, dice orgullosa.

Subraya que todos son baristas y tostadores certificados que acompañan el proceso completo del café, desde la selección del grano hasta el momento de servirlo.

Además, Asmiriam y sus socios desarrollaron un movimiento que denominaron Efecto Andinos, una iniciativa centrada en entrenar personal en diversas áreas: “Enseñamos brigadas in situ, lo hemos hecho con Segafredo Zanetti Venezuela, Posada La Corsaria, Soma Café, El Asador, Copos, Quintal Café, Gusticos Café, Burger King, Polar y un montón de sitios por toda Venezuela. Se trata de compartir nuestra política y manera de trabajar. Somos muy serviciales y esa cordialidad debe estar presente”.

El adiestramiento puede ser de un día y hasta de siete meses, dependiendo de las necesidades de la marca: “Con mi socio somos baristas, hoteleros, someliers y chefs chocolateros. Nos volvemos líderes y hacemos todo tipo de tareas”.

Pero antes la formación

Fotografía Edgary Uzcátegui

Antepone su formación a cualquier otra actividad, porque su deseo es seguir demostrando la excelencia del café y del cacao venezolano por el orbe. Al irse María Esther, Asmiriam continuó sus estudios sobre el café con Pietro Carbone. Asimismo, pudo compartir más con María Fernanda Di Giacobbe la experiencia bean to bar.

“Tener esas vivencias, el café con Carbone y cacao de origen con María Fernanda, me motivaron a unir en un producto las dos cosas. Es decir, grageas de café con el grano Carbone, cubiertas con cacao de origen de María Fernanda. Se trata de un producto exitoso que une mis dos grandes pasiones”, añade.

Los retos de Asmiriam Roa

Aunque le ha tocado sobrevivir en un medio generalmente dominado por hombres, afirma que ha tenido la destreza necesaria y la suerte de ser bien recibida: “He logrado generar confianza en la clientela, en los colegas, maestros y el resto del entorno que envuelve el barismo”.

Su intención es seguir trabajando por la excelencia del café, desde el grano hasta la taza, y con el chocolate, desde el grano hasta la barra. Siempre busca la excelencia, desde la siembra de ambos frutos, les quita la cáscara, hace la premolienda, los refina y los lleva hasta el final.

El cacao lo compra en el Sur del Lago, Zulia, y el café que utiliza es el Alaska, de Pietro Carbone, uno que hacen para ella y sus socios, tostados medios oscuros y que trabajan desde el grano.

Ahora le esperan nuevos retos y sus granos de arena se esparcirán pronto por el globo. Ella lo resume en una frase: “Mucha gente tenía la esperanza de que no me fuera, porque siempre he defendido Venezuela, pero la decisión de irme la tomo con las mismas ganas de país. Espero que todo lo que aprenda lo pueda aplicar muy pronto aquí, con café y cacao de esta tierra”.

Para ella, esta nueva experiencia se traduce en que ahora el Efecto Andinos estará en el mundo.

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