Foto: Patricia Campos

Se dice que no hay mal que dure cien años, ni pena que no cure el chocolate. No hay premisa más cierta que esta. Y es que la sensación de felicidad que produce el fruto del cacao no solo se aprecia en quien lo degusta sino, también, en quien lo produce. Muestra de ello es +58 Cacao, un emprendimiento de chocolates Bean to Bar con impronta venezolana, donde el entusiasmo y el optimismo olímpicos de sus creadoras se percibe en cada una de sus tabletas que apuestan por un país mejor.

+58 Cacao
Foto: Patricia Campos

+58 Cacao, fruto de herencia y formación

Adriana y Teresita Pino vienen de una familia de estirpe cacaotera. Su abuelo, Raimundo Rudolfo, producía y secaba cacao del Delta del Orinoco que luego era exportado a Alemania. Tres generaciones más tarde, sus nietas —con formación en arquitectura e ingeniería de sistemas— se ven en la necesidad de replantear sus vidas profesionales. La sangre chocolatera les llama y deciden tomar este rumbo, pero a través del movimiento Bean to Bar, al cual llaman +58 Cacao.

“Al igual que mucha gente, Adriana y yo estábamos viendo cómo sorteábamos las dificultades económicas que atraviesa el país. Entonces surgió la idea de irnos por el cacao. Después de evaluarlo y estudiarlo decidimos que nuestro camino era el producto ya terminado”, señala Teresita Pino.

Foto: Patricia Campos

Es así como, desde 2015, las hermanas Pino inician su proyecto a través de la capacitación. “Nosotras no queríamos que nuestro emprendimiento muriera al año de iniciarlo. Queríamos hacer las cosas bien y poder allanar el futuro de nuestros hijos en Venezuela. Por eso, en principio, nos dedicamos a educarnos tanto por la parte del cacao, como en la gestión financiera gastronómica”, señala Adriana.

En conjunto participan en un concurso de la Embajada Americana donde exponen su proyecto y ganan una beca para el diplomado de emprendimiento del IESA. También realizan el diplomado en gerencia gastronómica de la Universidad Simón Bolívar y se capacitan en bombonería a través de cursos de la Gobernación de Miranda.

El triángulo equilátero

En medio de toda la faena de capacitación y formación del proyecto +58 Cacao se les une Sandra Boesi. El trío rápidamente se acopla y el proyecto empieza a tomar forma. Sandra, quien es diseñadora gráfica, es la artífice tras la imagen de la marca.

Boesi se inspira en la toda la gama cromática que ofrecen las mazorcas de cacao y crea la imagen fresca, cercana y juvenil que caracteriza a la firma. “Cuando hacía mis investigaciones para crear el logo me di cuenta de que la variedad de colores de las mazorcas de cacao es inmensa. Y si a ver vamos, eso es lo que somos los venezolanos: una mezcla de colores que al unísono hacemos este hermoso país. Eso fue lo que quisimos recrear en nuestro logo y reflejar esa venezolanidad”, comenta Sandra.

Foto: Patricia Campos

Un mundo más amable

Al hablar del mundo del chocolate, a Teresita, Adriana y Sandra se les ilumina el rostro. Se confiesan enamoradas del fruto del cacao y del mundo del chocolate en Venezuela. “El mundo del chocolatero es un mundo paralelo a la realidad. Es gente abierta, amable, con entrega, optimista y alegría. Nadie esconde recetas con mezquindad y entre todos nos ayudamos. María Fernanda Di Giacobbe y Chloe Doutre-Roussel no escatiman en compartir sus conocimientos y extender la mano amiga a nuevos emprendedores”, menciona Teresita.

En el camino hacia su proyecto, las damas se toparon con una serie de dificultades, pero con ayuda de miembros del gremio cacaotero pudieron sortearlas. “Nosotras hemos recibido mucha ayuda de personas como Giovanni Conversi, quien sin conocernos se fue a nuestra casa y nos asesoró. Billy Esser también nos ha ayudado muchísimo. De hecho, con él compramos nuestra primera máquina Cocoa Town, con la que refinamos”, añade.

La ayuda de Esser no queda allí. Junto a él las damas viajan a Agua Fría, allí conocen a Calixto López y les distribuye cacao con el que hacen sus tabletas Bean to Bar.

Variedad de sabores

Sus chocolates son todos producidos con cacao de Cachipe de Barlovento, que les provee Luis Brito de la hacienda Herencia Divina. También emplean en su composición cacao criollo de Paria, que les suministra Calixto López. Este último es descarrillado, tostado, trillado y formulado en los laboratorios de +58 Cacao.

Haciendo join con el sabor criollo y el internacional, crean la línea ‘gourmet’; en esta las tabletas están saborizadas con ingredientes como sal del Himalaya, pimienta rosa del Perú y café gourmet. A su portafolio también se le unen las líneas ‘ímpetu’, compuesta por “súper alimentos”, como chía, sarrapia, jengibre confitado y nibs de cacao de Paria; y la línea ‘Bean to Bar’, con cacao de Paria y próximamente con granos de Caruao y Chuao. Con esta última gama se convierten en pioneras en la propuesta de crear tabletas con chocolates de distintas regiones.

Pueden conocer más de +58 Cacao a través de sus redes sociales Instagram y Twitter 058Cacao.

Por Lorena Centeno

Fotos: Patricia Campos

 

 

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