Estar de paseo en ciudades como Buenos Aires, Mendoza, Patagonia o Salta, sin probar un buen vino, es casi imposible. Sin embargo, los visitantes, propios y extraños, suelen abstenerse de entrar en recintos como sus tentadoras vinaterías, pues sienten una suerte de vergüenza cuando no conocen en profundidad la bebida.

Turistas y locales, pues, se asoman a las muchas vitrinas, preguntándose cuál botella será la mejor o si su presupuesto alcanzará para llevarse a casa un recuerdo que bien valga la pena. Pocos, sin embargo, se atreven a cruzar la puerta.

Pero se ha de vencer el temor y el placer obliga. Para lograr disfrutar de un buen recorrido por Argentina y sus reconocidos tintos, hoy se brindan los siguientes consejos. La invitación es a vivir el sur más allá del tango y de las buenas carnes.

 Sugerencias para disfrutar una copa de vino sureño

1. Prepárese un poco

Viñedos argentinos
Viñedos cerca de Mendoza con Los Andes al fondo

Conocer de vinos es una de las tareas más extensas, complejas y fascinantes del mundo. La intención es que antes de su viaje, aprenda un poco sobre los vinos que se producen en Argentina.

Esta industria ha alcanzado, en el país albiceleste, unos 650 millones de dólares en ventas anuales y gran parte del territorio está dedicada a los viñedos. A mediados del siglo XIX, gracias a la migración europea y a programas del gobierno, Argentina comenzó a cultivar cepas de Cabernet, Merlot y Cot (Malbec), que dan nombre a diversos tipos de vino. La región se caracteriza por tener muy buenos caldos pero destaca el Malbec, que se ha convertido en la cepa nacional, cuyo sabor sureño encanta a la mayoría, pues es agradable al gusto tanto de los conocedores como de aquellos que apenas dan sus primeros pasos en la cata.

2. Adiós a la timidez

Es importante acercarse y entrar a las vinaterías sin vergüenza alguna. Solo ingrese y trate de estar cómodo, pues hay mucho material que tiende a quebrarse. Así que baje sus maletines y bolsas de compra, si está en la tienda con ellos.

La sommelier Andrea Galleros, de la vinoteca Quetec, ubicada en la famosa Avenida de Mayo de Buenos Aires, explica que, a pesar de todo, muchos se atreven. “Entran y de una vez dicen que no saben nada de vinos, así que les pregunto si es para ellos o si buscan algún regalo. Allí comienza la experiencia”.

3. Dejarse Llevar

Si no tiene ninguna experiencia o conocimiento sobre el vino, entonces pida ayuda y tenga la humildad de escuchar las sugerencias de quienes sí saben qué ofrecer.

“Es fácil encontrar asistencia entre los sommeliers que trabajamos en la vinatería. Hay que pedir ayuda pero también hay que dejarse llevar por los consejos que les brindamos a las personas. Hay muchos que sienten temor a probar o a llevarse un vino que no les guste. Por eso preguntamos sobre los paladares de las personas para que las primeras experiencias con vinos sean inolvidables y así acercarlos a la bebida”, explica Diego Araujo, quien trabaja para la cadena de vinotecas argentinas Winery.

4. Calidad y valor

“Obviamente, mucha gente decide por el precio. Un vino de menor precio es porque tiene menor tiempo en barrica y por lo tanto, es de menor calidad, pero puede que tenga muy buen gusto para la persona. Es imprescindible explicar a los turistas todos los pasos que tiene un vino. Cuando es joven, cuando es de crianza o cuando es de reserva o un gran reserva. O aquellos que tal vez tengan seis o nueve meses, que han alcanzado buena calidad y tienen un precio menor. Hay que escuchar para sacar el mejor provecho del presupuesto”, señala la representante de Quetec.

5. Apueste por lo diferente

A los sommeliers les preocupa que las personas, generalmente, se deciden por los vinos más afamados, que necesariamente no son los mejores o los más premiados.

Araujo, de Winery, expone que en la variedad puede que esté el gusto. “Yo propongo probar. Los que vienen y saben o los que alguna vez han escuchado una gran marca de vinos solo degustan esa casa o sencillamente llevan los mismos de siempre. Hay un montón de bodegas y una gran cantidad de tipos. Además, no solo existen los afamados vinos de Mendoza. Hay de la Patagonia, de la zona de Salta, y de otros lugares, con unas características muy particulares que pueden sorprender”, comenta.

6. Haga su propia cata

Casi todas las tiendas de Argentina dedicadas al ramo del vino ofrecen lo que se llama “Degustación del día” para catar junto con tapas, aceitunas, quesos y jamones. Es una experiencia muy grata (y a precios módicos) para compartir en pareja o con amigos. Al probarlos, puede tener mejor referencia de qué es lo que quiere llevarse a casa o regalar.

 

 

 

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