En el comunicado, Sébastien Bras renuncia a las estrellas Michelin pidiendo a la guía roja no aparecer en sus páginas a partir de la edición 2018.

El restaurante francés Le Suquet dejará de ostentar las tres luminarias que le ha otorgado la Guía Michelin. Así lo anunció su chef, Sébastien Bras, en un video publicado en la página de Facebook del comedor ubicado en la región francesa de Laguiole. En el comunicado, Sébastien Bras renuncia a sus estrellas Michelin pidiendo a la guía roja no aparecer en su edición a partir de 2018.

Le Suquet abrió las puertas por primera vez en el año 1992. En aquel entonces, el chef Michel Bras –padre de Sébastien– estaba al mando de los fogones. El talento del patriarca rápidamente saltó a la vista de los inspectores de la ‘biblia de la gastronomía’ y, en 1999, consiguió el máximo galardón: tres estrellas Michelin. Desde aquel momento, el restaurante ha formado parte de los 27 restaurantes franceses que ostentan el triestrellado.

En el comunicado, Sébastien Bras renuncia a las estrellas Michelin pidiendo a la guía roja no aparecer en sus páginas a partir de la edición 2018.Desde hace varios años, Sébastien tomó las riendas de Le Suquet. El cuidado de las codiciadas estrellas ha requerido de mucho esfuerzo y sacrificio por parte del chef, algo que, quizá, le ha pasado factura en su vida personal y profesional. Después de diez años al frente del comedor, el cocinero expresa que desea tener mayor libertad creativa y sin presiones por parte de la guía.

“He decidido, de acuerdo con toda mi familia, abrir un nuevo capítulo en mi vida profesional. Uno sin la recompensa de la guía Michelin, pero con toda la pasión por la cocina. Me refiero a seguir, con mi equipo fiel, a hacer vivir al Suquet esta experiencia mágica, siempre con una búsqueda de la excelencia”, expresa el chef francés en el video.

La presión tras las estrellas

Retaurante Le Suquet

Los inspectores de Michelin hacen visitas anónimas varias veces al año para asegurarse de que el comedor cumpla en todo momento con esas características que le hicieron merecedor de las estrellas. Bras menciona que su restaurante “es inspeccionado de dos a tres veces cada año. No sabemos cuándo. Cada plato que sale de la cocina es susceptible de ser inspeccionado. Eso quiere decir que cada día 500 platos pueden ser juzgados”.

Con este nivel de presión tan elevado, el chef alega que su decisión fue tomada ante la necesidad de ser “libre, sin tener que pensar si mis creaciones complacerán o no a los inspectores de la Michelin”, al tiempo que ha asegurado que “los clientes no van a notar la diferencia”. También menciona que a los 46 años ha llegado el momento de dar un nuevo sentido a su vida profesional para redefinir “lo que es esencial”.

Otros chef que han abdicado

Sébastien Bras no es el primer cocinero en pedir a la guía roja que retire sus estrellas. Por una razón u otra, son varios los que han claudicado en determinados momentos. Joël Robuchon –uno de los chefs más influyentes del mundo, el que hoy cuenta con más estrellas- renunció, en 1996, a las que había acumulado para poder hacer ensayos con fórmulas más económicas.

Otro grande de la cocina francesa que renunció a las estrellas fue el fallecido Alain Sanderens. Después que su comedor parisino Lucas Carton ostentara por 28 años el triestrellado, Sanderens desistió, en 2005, pues quería mostrar la gastronomía de otra manera. Tres años más tarde, el cocinero francés Olivier Roellinger desertó de la máxima ponderación a sus 53 años, pues él consideraba que ya no contaba con las condiciones necesarias para seguir tras los fogones.

Fuera de las fronteras francesas otros cocineros han claudicado. Por ejemplo, el británico Marco Pierre White renunció a ser juzgado por los inspectores de Michelin. En 2008, el español Joan Borràs, después de padecer cáncer, devolvió la estrella de su restaurante de Girona.

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