Los monjes trapenses y su lucha por la calidad de su cerveza
La Rochefort Trappist es una de las cervezas trapenses / Foto vía: Trappist.be

Los monjes trapenses de la abadía de Notre-Dame de Saint-Rémy, en Bélgica, iniciaron un proceso legal para evitar la extracción de cal en un sector que podría afectar la calidad del agua con que elaboran su cerveza.

Los miembros de esta orden monástica católica, conocida como Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (OCSO por sus siglas en latín), suelen preparar la espumosa bebida utilizando agua proveniente de pozos de agua potable. Ahora, estos se encuentran en disputa ante la familia Lhoist-Berghmans, una de las más millonarias del país, que dirige una cantera en las cercanías de la abadía.

Los planes de la empresa de los Lhoist-Berghmans pretenden perforar hasta 60 metros de profundidad. Según explicaron, el objetivo es dar con nuevas fuentes de agua que mantengan la operatividad en la cantera, la cual emplearía a más de 150 personas hasta 2045.

Sin embargo, los monjes trapenses señalan que esta actividad podría interferir con la fuente de la cual obtienen el líquido para preparar las cervezas. Fuentes señalan que el enfrentamiento entre ambas partes tiene más de una década. Sin embargo, el pasado diciembre la cantera obtuvo un permiso oficial para proceder con la excavación, algo que generó la reacción de los practicantes religiosos, quienes señalaron que las autoridades actuaron de forma parcial.

Monjes en defensa de la birra

Monjes trapenses y su lucha por la calidad de su cerveza
Las espumosas hechas por los monjes llevan el distintivo “Authentic Trappist Product”/ Foto vía: TheMayorOfOldTown.com

Los monjes iniciaron un proceso legal para impedir que se lleve a cabo la extracción, que incluyó incluso la presentación del caso ante la Unión Europea. Por otro lado, la empresa de los Lhoist-Berghmans indicó que podrían dar con otros manantiales que podrían surtirlos para continuar con la producción de las espumosas. Asimismo, Luc Deprez, representante de la OCSO, señaló que esta “no sería verdaderamente potable”, afectando la calidad de las cervezas que se preparan en la abadía desde 1797. Acotó, además, que la excavación alteraría el ecosistema de la localidad.

La cerveza trapense es la que se prepara de manera oficial en 11 de los 171 monasterios que existen de la OCSO, de los cuales seis están en Bélgica. Suelen ser turbias, de alta fermentación y deben respetar las normativas de la Asociación Internacional Trapense, para poder llevar el logo “Authentic Trappist Product” (ATP).

Por los momentos, ambas partes se encuentran a la espera de la resolución del conflicto.

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