Interno, restaurante, cárcel, Cartagena

Un porton rosado con un letrero de abierto, es la bienvenida para ingresar a Interno, un restaurante abierto al publico dentro de la cárcel de mujeres distrital de Cartagena.

Porque todos tenemos derecho a las segundas oportunidades, la actriz colombiana, Johana Bahamón, con su fundación, Teatro Interno, para mejorar la vida de la población de las cárceles creo la iniciativa de Interno.

25 mujeres, entre meseras y cocineras son las encargadas de dar vida a este restaurante. Ubicado en el centro histórico de Cartagena, abierto a mediados de diciembre del pasado año. Estas mujeres que están tras las rejas por haber cometido algún delito, algunos graves.

Un restaurante con comida Gourmet de altísima calidad. Un punto medio para la reconciliación entre las presas y la sociedad.

Interno, una replica de InGalera

Interno es una réplica del restaurante InGalera, abierto hace un año y medio en la cárcel de hombres Il Casa di Reclusione of Milano Bollate, en la ciudad italiana de Milán, sobre el que Bahamón escuchó por primera vez en un programa de radio hace seis meses.

“Apenas supe que existía algo así viajé a Milán y estuve cinco días aprendiendo cómo funcionaba”, relata Bahamón.

“Inmediatamente regresé, hice la propuesta y a los dos meses estábamos capacitando a las internas. A los cuatro meses ya estábamos abriendo el restaurante. Y qué mejor lugar que en el centro de Cartagena”, agrega con un entusiasmo inquebrantable.

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Un pequeño cuarto rosa en medio de un lúgubre lugar

Dentro del restauran vemos a mujeres muy bien arregladas, con camisas de la Fundación Teatro Interno y lazos rosas en su cabeza. Paredes verdes adornadas de flores y cortinas rosadas. Un muy cuidado y femenino lugar. Pero tras pasar la cortina del restaurante es obvio entender que ese pequeño, cálido y hermoso espacio esta dentro de una cárcel latinoamericana.

Pero este proyecto posee un alto e importante potencial para la reinserción a la sociedad. Interno brinda un alto entrenamiento en etiqueta, procesos y cultivos de alimentos. Además de recibir un día de rebaja en su pena por cada día trabajado.

El dinero que recibe Interno paga los honorarios de cada una de las participantes, así como también el del chef. Pero también sirve para mejorar las condiciones de las internas dentro del penal. Un penal que no esta excepto a la miseria el hacinamiento que caracteriza a las cárceles de Latinoamérica.

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Su propia huerta

Esta cárcel posee su propia huerta productiva, de la que todas hablan con orgullo y que fue construida en un solo día por las mismas presas durante la etapa de entrenamiento.

Consiste en un muro de ladrillos de medio metro de alto, que alberga tierra negra y una variedad enorme de vegetales y hierbas. Está cubierta con una mosquitero negro que le da sombra y la protege.

“En esta huerta cultivamos berenjenas, perejil, pepinos, col… También salen tomates”, le dice a BBC Mundo Yasiris Pérez López, una de las encargadas del jardín, madre de 2 hijos y que lleva presa dos meses, acusada de extorsión.

La mujer explica que la mantiene bajo llave “porque aquí en la cárcel uno construye y otras destruyen” y “para evitar que se roben los frutos”.

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