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Cuando se trata de alcanzar la longevidad, lo normal es atribuirla a una alimentación saludable y una actividad física constante. Cada historia de gente que alcanzó edades impresionantes tiene siempre un elemento en particular. Algunos argumentan que ciertos alimentos fueron claves en su gran cantidad de años vividos. En este caso, el actor fundamental es, curiosamente, el vino.

Muchos años de buenas copas

Vino Florence Bearse
Vía WPXI

La protagonista de esta extensa historia es Florence Bearse, una mujer de la localidad Bangor, en Maine, Estados Unidos. El 6 de julio de 2017 Bearse celebró su fiesta de cumpleaños número 100. Se declara amante irremediable del vino, bebida a la cual agradece sus tres dígitos de edad.

La centenaria es popular por su actitud alegre y risueña. En la actualidad reside en el Centro de Rehabilitación para Adultos Mayores de Westgate. En el recinto, festejó por todo lo alto su día de nacimiento. Entre amigos y la cadena local de noticias WCSH6 disfrutó de una gran torta, globos, regalos y, cómo no, una copa de su bebida favorita.

Oriunda de Massachusetts, se enamoró perdidamente del estado de Maine. En sus años de juventud dirigió un restaurante en la zona de Lagrange. Durante estos tiempos dedicados a las artes culinarias, empezó su pasión por el fermentado de uvas.

Vino Florence Bearse
Vía NBS WCSH

Además de exaltar al vino como si de un elixir de la vida se tratara, la longeva mujer tiene una contraparte. Según ella, “no se debe comer ninguna mortadela o boloña” si se quiere llegar a su edad.

Finaliza con una frase que resume su gran amor: “Me gusta el vino, no me lo quiten”.

 El vino, una opción saludable

Estudios recientes han afirmado que el consumo con moderación de esta bebida puede traer beneficios para la salud. Entre algunos:

Alimento

Históricamente se ha considerado un alimento por su composición rica en nutrientes. Entre los últimos destacan minerales como potasio, calcio, magnesio, manganeso, flúor, sodio, cloruro, boro, cobalto, zinc, cobre, hierro, aluminio y silicio. También aporta vitaminas: muchas derivadas del complejo B, ácido fólico, vitamina C  y polifenoles antioxidantes.

Antiséptico y analgésico

Los sumerios, considerados la primera y más antigua civilización del mundo, lo utilizaban por su valor curativo debido a sus propiedades antisépticas y analgésicas. Además, elaboraban remedios diuréticos y laxantes que finalmente mezclaban con vino, para aplicarlos en crema o por vía oral. Esas propiedades continúan siendo reconocidas hoy en día por científicos en diversos estudios.

bebiendo vino

Protege el corazón

Los antioxidantes procedentes del vino, sobre todo del tinto, pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que aumentan los niveles de colesterol “bueno”, lo que provoca un efecto protector en las arterias. Diversos estudios epidemiológicos demuestran que el consumo de cantidades moderadas de alcohol, entre 10 a 30 gramos de etanol al día, pueden reducir la mortalidad cardiovascular.

Mejora la flora intestinal

Estudios realizados por American Journal Of Clinical Nutrition revelan el efecto positivo sobre la flora intestinal debido a los polifenoles del tinto que inhiben las bacterias perjudiciales y reproducen las que son beneficiosas para el sistema digestivo.

Favorece la circulación sanguínea

Los ácidos fenólicos, los flavonoides y el resveratrol del vino tinto ayudan a activar la circulación sanguínea, lo que disminuye significativamente las várices al inhibir el posible colesterol malo que formaría una placa de ateroma en la pared de las arterias. Dilata los vasos sanguíneos, aumenta el colesterol bueno y depura las arterias.

Una bebida que ya forma parte de la vida y la trayectoria de la humanidad. Ahora, saber sus efectos hará que se goce de su sabor con mayor placer y quizás por muchos años más.

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