Origen del pastel de bodas historia

Es inevitable ir a una boda y no preguntarse cómo será el pastel o cuántos pisos tendrá. Esa tradición está muy arraigada en la sociedad y así se refleja en las películas. No existe una cinta cinematográfica de romance donde los novios no se preocupen por ese invitado de honor que tiene como objetivo impresionar a quienes asisten a la celebración.

Pero, ¿de dónde viene esa costumbre de ofrecer una torta en la boda, si no es el cumpleaños de nadie?

Tradición y evolución del pastel de bodas

Historiadores aseguran que su origen se remonta a la antigua Roma. En esa época el pastel era pequeño y estaba hecho con harina y sal, los cuales significaban bendiciones y prosperidad. Lo más extraño era la forma de ingerirlo. Primero, el novio se comía la mitad de la torta y colocaba la otra mitad en la cabeza de la novia y allí se partía, como símbolo de fertilidad. Los asistentes trataban luego de recoger las migajas para compartir la fortuna de la nueva pareja.

Más adelante, alrededor del siglo XII, en Inglaterra, hubo una innovación en la costumbre romana. Esta consistía en que los invitados llevaban pequeños pasteles y hacían una especie de torre. Al final, los novios debían besarse encima de la torre. Si lo lograban, era augurio de felicidad y prosperidad.

Posteriormente, en el siglo XVIII, se dice que un aprendiz de pastelero quiso sorprender a la mujer que amaba y que se casaba con otro hombre. Hizo entonces para ella un pastel, inspirado en la torre del campanario. Este sirvió de patrón para futuras tortas nupciales.

Otros cambios y creencias

origen del pastel de bodas

Con el tiempo, la tradición del pastel ha ido evolucionando. Anteriormente se tenía la idea de que debía ser blanco, porque ese es el color que representa la pureza. El  que aporta paz, alivia la sensación de desespero y de shock emocional que podrían sentir los novios en la boda. Sin embargo, actualmente se observa toda la gama de colores.

En la antigüedad, la novia debía servir a la familia del novio, como muestra de amabilidad. Por supuesto que esto ya no se lleva a la práctica.

Una costumbre que sí se mantiene es la de picar el pastel juntos, como signo de la primera acción que realizarán siendo marido y mujer. Además, la torta simboliza la abundancia que se espera para el nuevo matrimonio y partirla juntos es augurio de que los novios se apoyaran mutuamente y buscarán el mejor porvenir juntos.

En algunos países, se guarda un trozo en el congelador, para comerlo al cumplir el primer aniversario de bodas o cuando nazca el primer hijo.

Son algunas de las innumerables prácticas que se siguen en torno al dulce protagonista de ese momento tan especial.

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