Tipos de levadura para pan

El pan es un alimento milenario. Antiguamente, se hacía con cereales como el trigo, la cebada y la avena. Se molían por separado y luego se les agregaba agua para obtener la masa.

En cada país existen panes con distintas fórmulas, nombres y tamaños, pero el ingrediente que casi nunca falta es la levadura, que además de brindar esponjosidad a la masa, le permite aumentar en tamaño y volumen. Su principio actúa a través de un proceso originado por microorganismos y bacterias que provocan gases y la fermentación. Para ello se requieren ciertas condiciones y una de las más importantes es la temperatura, que no debe ser mayor de los 50 ºC.

Existen diversos tipos de levaduras y bien merece la pena aprender a distinguirlas.

Las dos levaduras más utilizadas

Levadura

Levadura seca o granulada

Se consigue en sobres o envases. Se trata de pequeños granos de color gris oscuro. Una de sus ventajas es que se puede mantener por mayor tiempo. Además, no hace falta disolverla en agua ni conservarla en frío. Debe estar en un lugar seco, ya que si se expone a la humedad, pierde un poco su efecto. Lo mejor para guardarla es un envase que cierre herméticamente. Los expertos panaderos aconsejan consumirla en los siguientes 24 meses luego de su elaboración y seis meses posteriores al abrir el empaque.

Cabe destacar que un gramo de levadura seca equivale a tres de la fresca, así que rinde más en las recetas.

Levadura fresca o prensada

Su presentación es en paquetes pequeños, donde se encuentra un cubo compacto que se desmenuza fácilmente y está húmedo. Necesita estar refrigerada y debe utilizarse en un período de tiempo breve.

Los pedazos sobrantes se deben guardar en la nevera para tratar de preservar sus propiedades. Si se emplea caducada, no tendrá ningún efecto en la masa. Es decir, no crecerá, ni cambiará de volumen. Muchos expertos dicen que se puede congelar aunque advierten que puede perder un poco de potencia.

Se mezcla de forma muy fácil con la masa y actúa mejor a temperatura ambiente. Para lograr una fermentación óptima, se debe dejar reposar por un tiempo considerable.

Cualquiera de las dos se pueden usar para hacer panes, empanadas, pizzas y otro tipo de preparado que la incluya entre sus ingredientes. Elegir dependerá de la receta y de cada quien, pero tomando en cuenta sus características particulares.

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