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Tras una larga sesión de elaboración de alimentos fritos, por lo general la cocina queda vuelta un desastre. Al hacer croquetas, buñuelos o unas simples papas fritas, el aceite suele pasar muchas horas en el calor, salpicando y emanando olores que parecieran adherirse a las paredes, incluso de la casa en su totalidad.

Si bien, el aceite suele ser neutro al olfato, mientras pasa tiempo en la estufa y se junta con los residuos que poco a poco se van quemando, va soltando aromas desagradables que, además, hacen sentir que realmente el lugar está sucio. Por eso, el portal Food52 elaboró una lista de las posibles soluciones para evitar que todo el hogar tenga olor a fritura. Estas son las siguientes:

Buscar ventilación

Antes de poner a calentar el aceite y comenzar a freír, es recomendable abrir todas las ventanas posibles en las zonas más cercanas a la cocina. También se puede encender el extractor de la campana y los ventiladores adyacentes a la cocina. Esto, para que haya mejor flujo de aire y no se concentre ningún olor.

Cerrar las puertas de los cuartos

El olor a fritura puede ser tan penetrante que se filtra hasta en las habitaciones. Por eso, es mejor cerrar cada puerta antes de empezar a cocinar. Si la sala tiene un portón que deje aislado el pasillo de cuartos, basta con cerrarlo y emprender la cocción.

Limpiar inmediatamente

vinagre agua fritura

Es casi pecado permitir que las frituras se enfríen y se enchumben dejando perder su rica textura que las caracterizan al estar recién hechas. No obstante, es mejor limpiar todos los residuos de grasa que hayan quedado tras la jornada, al menos superficialmente para luego hacerlo con mayor énfasis.

Hacer una mezcla de agua y vinagre

Al poner a hervir una taza de agua con una cucharada de vinagre, se obtiene una sustancia ideal para limpiar la cocina. El vinagre ayuda a neutralizar todos los aromas adheridos a los estantes y a la propia estufa. Para aquellos que aborrecen el ácido olor de este, pueden añadir algún alimento aromatizador como romero, vainilla, conchas de naranja o ramas de canela.

Usar extractores de olores naturales

Dejar varios recipientes con vinagre, bicarbonato de sodio o granos de café en distintos puntos de la cocina durante toda la noche. Esto absorberá los olores y probablemente su cocina quede como nueva al amanecer, o al menos recupere su olor habitual.

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