Sopa de aleta de tiburón

Una receta con siglos de historia y tradición. La sopa de aleta de tiburón es considerada una exquisitez. Su popularidad nació en el continente asiático, pero con el tiempo ha ganado terreno en otros países. Sin embargo, la controversia no se ha hecho esperar. Grupos ambientalistas han presionado para que esta preparación desaparezca por completo.

Una sopa imperial

La historia de la Yúchì tāng, como se le conoce en su país de origen, se remonta a la China del siglo X. En esa época, el platillo fue servido por primera vez al emperador de la dinastía Song. Desde entonces, la preparación comenzó a formar parte de la identidad de los gobernantes chinos. Un sinónimo de prestigio y poder. Se le atribuían propiedades sanadoras que atraían la salud y alejaban la vejez.

Con el pasar de los años, la sopa comenzó a hacerse más popular, aunque siempre relacionada con las clases sociales más altas y con mayores posibilidades económicas. Así, pasó a formar parte de la dieta de familias adineradas. Además, era un requerimiento necesario para demostrar estatus en banquetes y fiestas como matrimonios y cumpleaños. Ofrecerla era una demostración de respeto y admiración hacia los invitados.

Tan representativa es para la población del gigante asiático que forma parte de la gastronomía de una de sus celebraciones más importantes: el año nuevo chino. La tradición relata que consumirla traerá felicidad y prosperidad.

Recientemente, la globalización y el progreso en la pesca comercial han permitido que la receta sea mucho más accesible para toda la sociedad de ese país. Además, se ha hecho sumamente conocida en muchas naciones, que la han incluido en menús de restaurantes. La demanda de la preparación a base de aletas de tiburón se ha abierto un espacio en los paladares del globo.

¿Cómo se prepara?

Sopa de aleta de tiburón

Para alcanzar el producto final, debe realizarse un largo proceso. Las aletas deben ser trabajadas antes de ser cocinadas. Se les quita la piel y luego son puestas a secar por horas. Normalmente, se lavan con peróxido de hidrógeno. Esto mejora de gran manera el aspecto y color de la carne, y resultan más atractivas y apetitosas.

Estos cortes del tiburón pueden ser comercializados de dos maneras: congelados o secos. Las que se encuentran al frío solo deben remojarse, mientras que las otras requieren algunos pasos previos antes de prepararlas.

Además de la aleta de tiburón, el caldo lleva otros ingredientes. Los más importantes, ya que forman parte de la identidad del plato, son la clara de huevo y la harina, que la hace espesa. Por otro lado, se puede agregar también salsa de soya, hongos, cangrejo y pollo.

Una característica muy importante de la Yúchì tāng es el sabor real y la influencia de la aleta. Según los comensales, esta porción de escualo no posee o da algún sabor a la preparación. La verdadera razón del gusto se encuentra en la textura. Por otro lado, se ha confirmado que la sopa, en realidad, no contiene propiedades medicinales o valor nutricional alguno.

Una polémica ambientalista

Sopa de aleta de tiburón

Diversos grupos protectores de los animales y el medio ambiente se han pronunciado en contra de este condumio. La preocupación principal es la pesca indiscriminada de tiburones. Según cifras, al año son cazados cerca de cien millones para diversos fines, entre ellos, la gastronomía.

Un caso particular fuera de China, donde el plato es bien apreciado, es Estados Unidos. En el país norteamericano la pesca de escualos está totalmente prohibida, pero no su importación. Algunos restaurantes han incluido esta receta y esto ha traído el debate. A raíz de la presión social, algunos estados han prohibido la utilización de la carne de estos animales.

Por otro lado, la Unión Europea también ha comenzado a tomar cartas en el asunto. El organismo ha condenado la práctica del Finning o Aleteo de Tiburón. Esta consiste en pescar al espécimen y únicamente cortar las zonas necesarias para consumir, devolviendo el cuerpo entero al océano.

Incluso en China se han tomado medidas para reducir su consumo. El Consejo de Estado ha decidido no incluir más la sopa en los banquetes oficiales.

Un punto relevante son los recientes descubrimientos científicos en torno a la carne utilizada. Se ha confirmado que el contenido de mercurio que posee es elevado. Este es un metal que puede resultar gravemente tóxico en seres humanos.

Todos contra la Yúchì tāng

Gordon Ramsay

Algunas figuras importantes se han manifestado para promover la cultura ambientalista. En un viaje a Taiwán, el famoso cocinero Gordon Ramsay probó como experiencia esta preparación. Su primera acción fue indicar que la sopa no sabía a nada en especial, luego dedicó un tiempo para conversar con los comensales sobre los peligros de extinción que corre la materia prima de la Yúchì tāng

Con el tiempo, la posibilidad de que la conciencia se imponga ante la tradición es muy grande. Cada vez son más las voces, organizaciones y naciones que se unen en contra de una receta que perjudica a una especie y al ecosistema marino.

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Con información de Tiburonpedia y ElUniverso

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