La sal condimento milenario
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La sal es capaz de proporcionar gusto o actuar como potente conservador de alimentos, y existen diversas variedades. Sin ella el organismo tendría dificultades para digerir comidas y absorber nutrientes, por eso es necesaria, aunque lo cierto es que se tiende a consumir más de lo que el cuerpo requiere, ya que algunos alimentos por sí mismos llevan sal.

Siete tipos de sal que hay que conocer

Sal mineral: es un elemento inorgánico, en los seres vivos tiene funciones específicas para la regulación del metabolismo o incluso la formación del mismo, como sucede por ejemplo con los huesos o los dientes. Es de textura basta, en forma cristalizada, obtenida de depósitos subterráneos. El consumo moderado de este tipo es necesario para el mantenimiento de la salud.

Sal marina: considerada como el mejor tipo de sal, se comercializa en forma de sal fina, gruesa o flor de sal. Tiene forma cristalizada y es obtenida por la evaporación del agua de mar. Es rica en sodio y cloruro, algo que nuestro organismo necesita en su medida. También contiene potasio, calcio y magnesio. Ideal para sazonar platos de pescado y para aderezar.

Sal de mesa: es tratada químicamente para obtener una mayor pureza y mejorar las ventajas de uso y conservación. Se extrae de depósitos subterráneos de sal. Se caracteriza por contener entre 97-98% de cloruro de sodio, además de contener aditivos tales como el yodo. Ideal para realzar el sabor de muchos platos; incluso en los preparados dulces se le suele añadir una pizca.

Sal kosher: esta sal no está yodada ni fluorada. Es una sal gruesa, a veces en escamas, tiene un sabor más limpio que la común. Perfecta para cubrir carnes y pescados que necesitan una corteza gruesa de sal para cocinarse; también puede ser utilizada en la decoración de dulces, productos horneados y panes.

Flor de sal: es la “sal gourmet” por excelencia, y tiene un alto coste económico ya que se extrae manualmente de la capa superior en los bancos de sal en las salinas. En la cocina se añade en el emplatado de diversas preparaciones, para que no se funda del todo con los jugos de los alimentos, y en menos cantidad que la sal común. Tiene un ligero sabor picante debido a la presencia de magnesio.

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Sal maldom: proviene del estuario del río Blackwater, en Maldon, en Inglaterra. Su elaboración es artesanal. Su textura es crujiente y con forma de escamas. Es ideal para ensaladas, carnes y verduras a la brasa, añadida sobre el producto cocinado y en menor cantidad que la sal común porque su pureza es mayor.

Sal de escamas: se extrae de los procesos de ebullición e incluso de la evaporación de una salmuera. Esta sal es realmente rústica y tiene menor contenido mineral que otras sales. Se usa como sal de mesa para sazonar al gusto los alimentos.

Sal bambú: hecha en Corea y otras partes de Asia, con grandes y desconocidas propiedades nutricionales. Esta sal adquiere un sabor intenso que se usa con mucha moderación. Sus propiedades y beneficios para la salud son muy extensos. Posiblemente una de las sales elaboradas más recomendables.

Sal roja o sal hawaiana: se obtiene de forma natural y se asemeja en calidad a la sal marina. El sabor es ferroso, se distingue y puede resultar pesado y un tanto molesto para cocinar. Como complemento alimenticio es de gran valor, la usan como complemento en dietas desintoxicantes.

Sal del Himalaya: se extrae de la cordillera, de océanos primitivos que se secaron hace unos millones de años. Su estructura varía ligeramente de la sal de mar, pero lo más notorio es que tiene un gran estado de pureza. Las condiciones de pureza de estas sales conservadas a grandes alturas la hacen la mejor sal del planeta. Esta carece de yodo añadido u otros aditivos artificiales, por lo que le da un sabor más puro a los alimentos.

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