Jack Rose Dining Salon Washington

Los amantes del whiskey y el Jack Rose tienen su templo. El coctel que contiene brandy, jugo de manzana, granadina y jugo de limón o lima es la excusa para nombrar a uno de los locales de Washington que tiene más admiradores, ubicado en el vecindario Adams-Morgan. Jack Rose Dining Saloon es aclamado por sus más de 2.600 botellas de distintos licores.

Desde la entrada, no hay espacio donde la vista no se detenga. Todas las esquinas del local están abarrotadas con objetos y botellas y hay una escalera de pared al estilo de las bibliotecas, a la que se sube para acceder a cualquiera de estas bebidas espirituosas. Específicamente, hay 2.687 botellas, número que destaca en un contador dispuesto en el local y en su portal web, como un mérito de estos coleccionistas.

Para todos los gustos

Es aclamado por sus más de 2.600 botellas de distintos licores / Foto archivo

Su fama deriva de la barra del bar y del estilo y clase que sus dueños le imprimen al local, destacado siempre en la guía Michelin como un imperdible si se viaja a esta zona de Estados Unidos, donde se puede pagar entre 25 y 50 dólares por persona.

Las botellas contemplan whiskey irlandés, americano, whisky escocés, de malta, botellas raras, cervezas ligeras como la Allagash White u oscuras como la Guinness Draught y otra treintena de especialidades que incluyen rubias de reserva y cervezas de barril; vinos en copa o botella de origen español, alemán, italiano y, por supuesto, estadounidense, así como gin, vodka y tequila.

Los cocteles son también una especialidad. Suelen prepararlos con las mejores marcas de bebidas espirituosas, sabores frescos de frutas y agregados como el CO2. Es el caso del Scoff-ball, hecho con Bulleit Borbón, Vermut español seco, granadina especiada, limón, amargo de naranja y el toque de CO2.

Dentro de los no convencionales está también el yoR boR que mezcla chai tea con cerveza y amargo de angostura; o el Floating with the Fishes que combina miel caliente con vermut y tequila. La mezcla de los mundos en sus cocteles. Así una docena de estas bebidas acompañan una carta que no brilla por su especialidad pero sirve para pasar la noche.

Comida gastropub

Su cocina ofrece una lista de platos al estilo gastropub / Foto archivo

Su gastronomía no es el fuerte, pero Jack Rose no se trata solo del bar. Su cocina ofrece una lista de preparaciones sencillas al estilo gastropub.

Uno de los más recomendados es el pesto de hojas de diente de león sobre la fettucina masticable, un plato que los comensales describen como creativo y sabroso. Otro de estos es la codorniz frita servida sobre una tostada y untada con un cremoso de salsa de salchichas, o el mini pastel de mantequilla cubierto con una cucharada de helado de mantequilla y nuez para el postre.

Además, ofrecen las típicas alitas de pollo frito americanas, pero también conejo y frijoles (caraotas), pez lobo salvaje del Atlántico o venado Broken Arrow Ranch, lo que hace variar el maridaje.

Un local para quedarse

En el lugar de la barra también se encuentra el salón de comida donde sentarse cómodamente a degustar alguno de los platos. Pero si siente la necesidad de aire fresco, también hay un bar en la terraza del piso superior, equipado con un techo retráctil y televisores.

Además de este, hay un pequeño tiki bar en la parte de atrás del local y una habitación con balcón privado equipada con una chimenea de leña, en un ambiente mucho más exclusivo al que hay que acudir con reserva. Asimismo, un escondido Cellar que tiene capacidad para grupos de hasta 30 personas que asemeja mucho a un irish pub.

En todos los espacios la atención es personal y muy cercana / Foto: Archivo

En todos los espacios la atención es personal y muy cercana. De hecho, especialistas en el mundo de los licores suelen recomendar y referir a los comensales las mejores opciones para ellos. Su premisa es que en el equilibrio está la clave para encontrar la bebida perfecta y que no hay licor mejor que otro, solo depende de los gustos y personalidad de quien los bebe.

Hay quien dice que desde que se fueron los primeros bartenders, en 2016, para abrir sus propios bares, el local ha dado un giro hacia lo negativo. Pero lo cierto es que se sigue llenando y sigue siendo un punto de encuentro para la gente del lugar o turistas que buscan conocer uno de los bares con mayor cantidad de botellas.

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