Evelia pastelería Madrid

A las puertas de una pequeña cocina que huele a dulce, un hijo interroga a su padre con seriedad: “¿Compraste los delantales?”. “Sí, mira los que conseguí”, responde el hombre con una sonrisa que va desde la calle Santa Engracia, en Madrid, donde se ubica Evelia, hasta Chacao, en Caracas, donde se originó todo, en la Danubio.

Son Andrés Kerese y su hijo Eduardo, quienes junto con Pal, el hijo mayor, han abierto en septiembre la Danubio de toda la vida de Caracas, en la capital española, en una versión más pequeña pero con la calidez familiar que siempre los ha caracterizado. “La gente llega aquí porque se entera que abrimos por las redes sociales o por el boca a boca, vienen porque es la Danubio, por nuestros 48 años”.

Pastelería Evelia, Madrid
Evelia abrió sus puertas en septiembre, en Madrid / Foto: Carlos Aranguren

La pastelería, una de las más famosas en Venezuela, abrió sus puertas en 1970 cuando Pal Kerese, húngaro, y su esposa Evelia –hoy en día con 89 años–, de San Cristóbal, deciden emprender su propio negocio. Ahora, sus creaciones llegan marcadas por el sello de calidad que los caracteriza pero además con una propuesta de sabores mixta, entre lo europeo y lo caraqueño, que destaca sobre las tradicionales panaderías españolas. Gustos que a un gentilicio les sabe a tradición, a familia.

Un cachito de jamón, por favor

Pastelería Evelia, Madrid
Al día, pueden llegar a preparar casi 200 cachitos / Foto: Carlos Aranguren

“El fin de semana fue una locura, se formaron colas hasta afuera del local que no lo podíamos creer”. Al día pueden llegar a hacer unos 170 cachitos, gracias al maestro pastelero XXX, quien ha trabajado con los Kerese durante 30 años. La mayoría de los clientes pide el de jamón, pero también hay quien pregunta directo por su postre favorito, un mousse de parchita o los profiteroles.

Andrés explica que lo más difícil ha sido encontrar el sabor del golfeado, puesto que los quesos y el papelón son diferentes. “Se acerca mucho pero le falta un toque más del saladito que lo identifica, pero lo encontraremos”, dice convencido quien ha crecido entre hornos, harinas y azúcares.

Pastelería Evelia, Madrid
El clásico golfeado también es parte de su propuesta / Foto: Carlos Aranguren

“No tenemos todo lo que nos piden porque Evelia es una versión más pequeña, aún no tenemos la capacidad de producción que tienen las Danubio en Caracas”, afirma Pal, de 30 años, quien dirige el negocio junto con su hermano. Han tenido que apoyar en las tareas de hostelería de toda la vida, pero ahora son los líderes. Se pasea entre el trato con el cliente o el apoyo en la cocina. En el espacio también trabajan su esposa, su cuñada, su primo. La calidez familiar incluso se transmite a las esquinas, en pleno barrio Cuatro Caminos, donde empiezan a crear comunidad.

La comunidad y las tostadas de desayuno

Pastelería Evelia, Madrid
Evelia está ubicada en el Barrio Cuatro Caminos / Foto: Carlos Aranguren

“Creo que hay que fomentar la idea de apoyar el comercio local, y que no todo sea llamar por teléfono para tener tu comida. Si a nosotros nos va bien, y a la comunidad le va bien, a todos nos va a ir bien. Así que, aunque nos salga más caro, vamos a comprarle las frutas al frutero de la esquina o en el Mercado de las Maravillas, y aquí también hay una persona que vende huevos”, dice Andrés desde la terraza de Evelia, señalando lugares de un barrio que ya suenan a hogar.

“Nos estamos volviendo una sociedad que ya la gente no quiere salir de su casa, y si todo lo haces por internet, este esfuerzo no sirve de nada”. Mientras tanto, en Evelia no han parado de entrar y salir personas que, al mismo tiempo, saludan a los Kerese con cariño.

Otros, descubren un menú diferente. Han tenido que agregar algunas peticiones españolas como tener siempre las barras de pan que buscan los vecinos, o tostadas con tomate de desayuno. También hay cerveza. “Un cachito con cerveza, ¡nunca me lo hubiera imaginado! Pero aquí están!”.

Pastelería Evelia, Madrid
Tartaletas y mousses en Evelia / Foto: Carlos Aranguren

“La diferencia que te vas a encontrar en Evelia es que hacemos los productos aquí, al momento, no son productos congelados, aquí hay muchos que han estandarizado el producto y eso no es lo que queremos”, afirma Andrés, quien es la segunda generación de un negocio que es recuerdo y añoranzas.

En la capital venezolana se mantienen seis sedes de la pastelería: la Danubio de la calle Guaicaipuro de Chacao, la de Santa Rosa de Lima (inaugurada en 1989), la del Multicentro Empresarial del Este, en Chacao (creada en 1994), La Trinidad (2004), Macaracuay (2008) y Las Cúpulas (2012).

Ping Pong con Andrés Kerese

Pastelería Evelia, Madrid
Los pasteles y tartas siguen siendo el delirio de Evelia / Foto: Carlos Aranguren
    1. Un ingrediente que no falta en tu nevera: Leche para el café de la mañana.
    2. Una comida memorable: Vía a San Sebastián en el Hotel Landa en Burgos. La morcilla y los huevos son difíciles de olvidar.
    3. El sabor que te enamora: El de las berenjenas preparadas por Aleisa.
    4. Si no estuvieras en el negocio de la pastelería, ¿a qué te hubieras dedicado?: Me hubiera encantado ser la persona encargada de armar los soundtracks de las películas que más me gustan. El que hizo el soundtrack de Pretty in Pink fue un genio que siempre tuvo claro cuáles eran los mejores artistas de los ochenta. Siempre he querido ser ese tipo.
    5. El cocinero o cocinera de tu vida: Mi mamá y muchos de sus platos que quedaron grabados en mi ADN. Su arroz con leche y los repollos rellenos (que solo prepara para el almuerzo familiar del 25 de diciembre), son dignos de estrellas Michelin.
    6. Un plato o postre de tu infancia: La ensalada de pepinos de mi mamá, la manera de preparar la salsa de tomate para los espaguetis y desayunar un pastelito de queso remojado en Toddy.

@Patifini

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