curiosidades del ramen

La gastronomía japonesa, desde hace ya varios años, se apoderó de la escena gastronómica mundial. Y no se habla únicamente del sushi o el sashimi, se hace referencia a otros platos, más humildes, que han arrasado fuera de sus fronteras. Qué mejor ejemplo de estas comidas que el ramen. Una sopa con fideos bastante nutritiva, equilibrada y con variantes para degustar.

Eso sí, habría que aceptar que la popularidad de esta sopa de fideos se debe, en parte, a la versión sucedánea “lista para comer”, en la que lo único que se necesita es un poco de agua caliente para cocinarle. Sin embargo, esta interpretación económica no le hace justicia a la receta original en la que usa de base un caldo con huesos de cerdo, pollo o ambos, y donde el dashi está presente. Indistintamente de la opción que a usted le guste, no hay duda de que esta sopa con fideos llegó para quedarse. La invitación es a conocer algunas curiosidades del ramen.

Invención nipona… ¿o no?

Cuando se habla de ramen, automáticamente se le pone apellido “japonés”, pues se le suele asociar con el país del sol naciente. Sin embargo, este sustancioso caldo, al igual que el sushi, es de origen chino, aunque no se sabe a ciencia cierta cuándo se introdujo en Japón.

Antes de que el término ramen se popularizara en Japón, los nipones llamaban este plato “sopa de fideos chinos”. Con los años, adoptó el nombre “ramen” por el proceso artesanal mediante el que se preparaba la pasta; es decir, de la unión de las palabras “ra”, estirar, y “men”, fideos.

Porque uno solo no basta

curiosidades del ramen

Entre las curiosidades del ramen podemos destacar las variedades de esta sopa. Como si una sola no fuera lo suficientemente deliciosa, los nipones tienen cinco tipos en los que las composiciones de ingredientes y sabores son particularmente sabrosos y distintivos.

Dichas versiones son: shoyu, en el que predomina la soja; tonkotsu, que se hace hirviendo durante horas huesos de cerdo; shio, que se caracteriza por su sabor salado; miso, que contiene ese ingrediente clásico de la cocina japonesa; tsukemen, más espeso para sumergir los fideos, que se sirven aparte. Esto es hablando únicamente de los caldos, pues también existen diversos tipos de pastas, como frescas, secas o instantáneas.

Otra forma de clasificarlo es por la densidad del caldo; los más oscuros y densos se conocen como kotteri (enriquecidos), y los más ligeros, assari.

Normas de etiqueta, ¡adiós!

La forma correcta de comer el ramen es a la manera japonesa: sorbiendo los fideos rápido y con ayuda de los palillos. Inevitablemente, hará ruidos al comer, así que le recomendamos olvidar, por ese momento, las normas de etiqueta y concentrarse en el sabor de la sopa con fideos. El punto de comerlos tan rápido es porque, para apreciar mejor su sabor y evitar que los fideos se pasen de cocción, es necesario que las pastas estén calientes desde el primer hasta el último bocado.

Otras curiosidades del ramen

El ramen instantáneo se inventó en 1985, pero no fue sino hasta la década de los noventa cuando empezó a cobrar un auge vertiginoso entre de los japoneses. Otra de las curiosidades del ramen es el gusto que tienen los nipones por esta sopa: es tan apreciada que en la capital del país asiático existe una zona llamada Ramen Street, que, como su nombre lo indica, es una calle abarrotada de pequeños restaurantes donde sirven todas las variaciones posibles de este plato.

Pero la pasión de los japoneses por el ramen no queda allí, pues, incluso, en el distrito de Yokohama está el Shin-Yokohama, un museo dedicado a este plato. Además, todos los años se lleva a cabo en el Parque Olímpico de Komazawa el Tokyo Ramen Show, un festival en el que sirven toneladas y toneladas de dicha comida.

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