Acarajé
Es muy común ver en las calles a las siempre sonrientes bahianas / Foto vía: Brasil247

Bahía es uno de los estados más privilegiados por la naturaleza que tiene Brasil. Rodeado de playas y paisajes coloridos y paradisíacos, su gastronomía es exótica, influenciada por la mezcla de razas que la colonizaron: indígena, portuguesa y africana, siendo esta última la que tiene más afrodescendientes en el mundo, después del continente de donde llegaron sus ancestros. Pasear por esas tierras y no comer un acarajé es como no haber estado ahí.

Este plato, de origen africano, consiste en unas bombitas fritas rellenas. Las venden en las calles, sobre todo en las de su capital, Salvador, las bahianas, esas  mujeres negras, rollizas, amables y sonrientes, vestidas con grandes faldas, blusas blancas bordadas a mano, pesados zarcillos, collares y fajas coloridas y coronadas con el “pano da costa”, característica tela amarrada a la cabeza como un turbante. Con esta delicia ellas rinden homenaje a su pasado.

El acarajé, de grato y envolvente olor, es preparado con una masa de frijoles y cebolla, que luego se fríe en el aromático aceite de dendê (de palma), lo que le da ese color naranja que lo caracteriza. Luego se corta en el centro y se rellena con camarones y una salsa hecha a base de pan rallado, jengibre, pimienta malagueta, maní y leche de coco. También los hay rellenos de pescado, pollo u otro tipo de carne.

¿El resultado? Un tentempié crujiente, de masa tierna, con la cremosidad de su relleno, que lo hace toda una experiencia culinaria.

La tradición ante todo

Acarajé
Las bombitas se fríen en el aromático aceite de dendê (de palma) / Foto vía: 123rf

El acarajé es un plato poderoso, de sabor único. Ha sido transmitido de generación en generación con una importancia cultural y regional muy fuerte. Tanto, que la Asociación de Bahianas de Acarajé (ABA) defiende su venta en las calles, como ha sido siempre la tradición, y se rehúsa a que los restaurantes lo ofrezcan en sus cartas. Las bahianas velan para que las recetas no se modifiquen.

El ritual que mantienen, antes de comenzar la venta diaria, es ofrecer los primeros siete a sus Orixas, dioses del candomblé, así como uno adicional para comérselo ellas. Por lo general, las bahianas suelen sentarse detrás de una bandeja con sus utensilios, removiendo la pasta del acarajé con una enorme cuchara de madera y friéndolos según la demanda que vayan teniendo.

Cómo prepararlo

Acarajé
Por lo general están rellenos con camarones / Foto vía: 123rf

Ingredientes (salen entre 10 y 12)

  • 400 g de frijoles
  • 1 cebolla picada
  • 1 cucharada de sal
  • Aceite de dendê (puede sustituirlo por aceite vegetal)

Relleno

  • ½ kilo de camarones secos sin cabeza
  • Perejil y ajo al gusto (picados)
  • 3 cebollas picaditas
  • Salsa de pimienta malagueta. En caso de no tenerla, puede utilizar tabasco y tomates verdes picaditos

Preparación

Acarajé
Foto vía: 123rf
  • Dejar los frijoles en remojo con abundante agua durante toda la noche.
  • Pelar los frijoles y volverlos a dejar en remojo hasta que las pieles afloren a la superficie.
  • Desechar las pieles y colar.
  • Triturar los frijoles con la cebolla y la sal hasta conseguir una pasta fina.
  • Hacer las bolas del mismo tamaño y aplanarlas.
  • Calentar el aceite en una freidora o una sartén.
  • Freírlas hasta que se doren por ambos lados.
  • Cortarlas por la mitad y rellenarlas.
  • Para el relleno, saltee los camarones con la cebolla, el ajo y el perejil picaditos. Agregar la salsa.
  • Servir al momento.

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