El tapón de corcho es un factor primordial en cuanto a la maduración del vino en botella se refiere.

Esta técnica de conservación data desde el imperio romano, quienes eran muy conocedores del tema. La finalidad de esto era preservar el líquido de la oxidación. Tal procedimiento ha resultado favorable hasta la fecha.

El corcho al hacer contacto con el líquido crece y se esponja.

Esta es la técnica aplicada para mantener cerrada la botella de forma hermética.

Para lograr esto, los romanos se idearon elaborar un tapón resistente a la presión de los gases que emanan de los vinos. Ante esto, no dudaron en recurrir al árbol alcornoque, cuya corteza y elasticidad se ajusta al proceso de conservación que tanto se buscaba.

A su vez, el corcho derivado del alcornoque influye muy poco en el sabor del vino, lo cual resultó mucho mejor para los productores.

Otra anécdota es que por el material con que es realizado, se mantiene húmedo y no se reseca.

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