Es conocido que los vinos deben ir de la mano con la comida. Ambos productos tienen efectos entre ellos. Escoger el destilado adecuado podría exaltar el sabor del platillo preparado. De lo contrario, se podría convertir el sabor dulce de un delicioso vino, en uno amargo.

En cada reunión hay ciertos platillos claves que se reparten

No deje que una mala combinación sea lo más recordado de la fiesta.

Una entrada muy popular es la lasaña. La unión de la pasta con la salsa y la carne provoca agradables sensaciones en el paladar. Si desea mantener el placentero sabor, combine la comida con vinos tintos del sur de Italia. Ambos productos italianos. Se dice que la mejor combinación es la formada por dos elementos que provienen del mismo lugar.

El plato principal es el protagonista de la noche. Debe, por tanto, ser acompañado por la bebida adecuada. Un plato de pollo horneado es el favorito para cenas grandes. Un Chardonna y es el destilado que mejor acompaña esta comida. La bebida forma parte del grupo Borgoña, una categoría en la que todos los sommeliers acuerdan que va perfecto con las aves.

Si está planeando una reunión con sabores marinos, pruebe combinar el salmón con vino Pinot Noir de Oregón. La mezcla entre acidez, complejidad y variedad de frutas que forman parte de su elaboración lo convierten en la bebida perfecta para acompañar el delicioso pescado. Por otro lado, un plato de carne asada adquirirá mejor sabor si es servido con una copa de vino Tuscan Sangiovese.

Para finalizar, en ninguna cena falta el clásico plato de quesos. Existen muchos mitos sobre el vino que mejor acompaña este bocadillo. El vino blanco es la mejor opción para tomar cuando se consumen quesos. El sabor caramelizado de estas bebidas es excelente al ser combinado con el gusto salado de los quesos. Además, este vino elimina ciertas grasas del alimento que no son buenas para el organismo.

Comments

comments