Vino dulce y vino fortificado

Italia tiene varios vinos dulces y fortificados, elaborados con uvas autóctonas, sometidas a interesantes procesos de vinificación. A continuación una breve descripción de los más conocidos en el mundo.

Vinos dulces y fortificados más famosos de Italia

Marsala

El Marsala debe su nombre a una población al oeste de Sicilia, de donde es originario. Los productores de este vino intentan revivirlo como vino fortificado importante, ya que su consumo ha quedado relegado por ser usado mayoritariamente como ingrediente de cocina. El Marsala se hace en numerosos estilos, todos fortificados después de la fermentación. Como el jerez, este vino se lleva a crianza en el sistema de solera. Se encuentra en versiones secas, semi secas y dulces, de varias tonalidades que van desde el ámbar hasta el rojo. Los mejores llevan la parabra “superiore” o “vergine” en la etiqueta. El vergine es el virgen, al que no se le endulza ni se le añade color y se añeja más que los otros estilos. Marco de Bartoli es el productor más aclamado de Marsala.

Vinos dulces y fortificados

Malvasía delle Lipari y Moscato di Pantellería

Son dos vinos de postre fascinantes, originarios de Sicilia, que se elaboran a partir de uvas pacificadas en las islas menores. Son vinos dulces, de bello color naranja-ámbar y aromas florales, a albaricoque y hierbas. Uno de los productores más reconocidos de estos vinos es De Bartoli.

Vin Santo

Originario de La Toscana. Es un vino dulce, de color dorado-ámbar, elaborado a partir de uvas pacificadas y luego añejado en barrica durante varios años. El Vin Santo se hace en versiones seca, semi seca y dulce, siendo este último el más famoso. El estilo seco se consume mucho como aperitivo en la región, mientras que el semi seco se suele beber como acompañante en las meriendas con biscotti de almendras. Los productores más destacados de este vino son Avignonesi y Badia a Coltibuono.

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