Temperatura adecuada de servicio del vino

Se ha comprobado que la temperatura del vino afecta sus características organolépticas y, por tanto, nuestra apreciación del mismo. Al servirlo en la temperatura ideal, tomando en cuenta su color y método de elaboración, nos aseguramos de tener la mejor experiencia. Debemos recordar que la temperatura de servicio del vino se sugiere siempre un poco por debajo de la temperatura ideal de consumo. Tomando en cuenta que al llegar a la copa y mientras lo bebemos, el vino suele ir calentándose. Sobre todo en nuestros países tropicales.

Reglas generales de temperatura de servicio del vino

Foto 123rf

El vino espumoso debe ser servido entre 6° y 10° C

Si el espumoso no está a la temperatura adecuada, el corcho sonará muy fuerte; además, no apreciaremos bien su sabor. Lo ideal es colocar la botella en una cubeta de hielo con agua, durante al menos treinta minutos para enfriar uniformemente. La temperatura helada mantendrá las burbujas en perfecto estado y los aromas serán mejor apreciados.

Los vinos blancos y rosados deben ser servidos entre 10° y 15° C

La frescura y acidez de los blancos y rosados son potenciadas con la temperatura. Después de abrir la botella y servir se recomienda dejar refrescando en una cuba con poco hielo. La idea es apreciar los aromas desde que están muy fríos hasta que sube ligeramente la temperatura en la copa.

El vino tinto debe ser servido fresco, entre 15° y 21° C

El concepto erróneo más común con el vino tinto es que debe servirse a temperatura ambiente. Servirlo fresco es la mejor manera de disfrutarlo. Para enfriar el tinto hasta su temperatura adecuada se recomienda colocarlo en la nevera una hora antes de beberlo. Una vez servido, puede mantenerse fuera de la nevera si no quedó mucho en la botella, ya que también es bueno apreciar como va cambiando su carácter con un ligero aumento en la temperatura.

Los vinos dulces deben ser servidos fríos entre 6° y 8° C

Los vinos dulces, bien sea de postre o fortificados, deben ser servidos fríos. Una temperatura alta hará que se potencie la sensación de dulzor y de alcohol, lo cual puede llegar a ser desagradable. Lo mejor de estos vinos es su equilibrio entre acidez y dulzor. Para poder apreciar este equilibrio, la temperatura baja es determinante.

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