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El vino es bueno para la salud. Considerado un alimento más que una bebida alcohólica, por sus componentes químicos y los múltiples beneficios que aporta su consumo responsable, el vino es y seguirá siendo objeto de estudio científico. A continuación le presentamos cinco razones (y hay muchísimas más) por las que debería considerar acompañar su próxima comida con una copa de vino.

5 Razones por las que el vino es bueno para la salud

  1. Alimento

Históricamente, el vino se ha considerado un alimento por su composición rica en nutrientes. Entre los últimos destacan minerales como potasio, calcio, magnesio, manganeso, flúor, sodio, cloruro, boro, cobalto, zinc, cobre, hierro, aluminio y silicio. También aporta vitaminas: muchas derivadas del complejo B, ácido fólico, vitamina C  y polifenoles antioxidantes.

  1. Antiséptico y Analgésico

Los sumerios, considerados la primera y más antigua civilización del mundo, utilizaban el vino por su valor curativo debido a sus propiedades antisépticas y analgésicas. Además, elaboraban remedios diuréticos y laxantes que finalmente mezclaban con vino, para aplicar en crema o por vía oral. Esas propiedades continúan reconociéndose hoy en día por los más reconocidos científicos en diversos estudios.

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El vino es bueno para la salud
  1. Protege el corazón

Los antioxidantes procedentes del vino, sobre todo del tinto, pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que aumentan los niveles de colesterol ‘bueno’ provocando un efecto protector en las arterias. Diversos estudios epidemiológicos demuestran que el consumo de cantidades moderadas de alcohol, entre 10 a 30 g de etanol al día, pueden reducir la mortalidad cardiovascular.

  1. Mejora la flora intestinal

Estudios realizados por “American Journal Of Clinical Nutrition” revelan el efecto positivo sobre la flora intestinal debido a los polifenoles del vino tinto que inhiben las bacterias perjudiciales y reproducen las que son beneficiosas para el sistema digestivo.

  1. Favorece la circulación sanguínea

Los ácidos fenólicos, los flavonoides y el resveratrol del vino tinto ayudan a activar la circulación sanguínea, disminuyendo significativamente las várices al inhibir el posible colesterol malo que formaría una placa de ateroma en la pared de las arterias. Dilata los vasos sanguíneos, aumenta el colesterol bueno y depura las arterias.

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